Los ojos más tristes de la movida madrileña iluminan de nuevo «Madriz»

Ceesepe murió hace menos de un año y, con su muerte, el tiempo echaba una nueva palada de olvido sobre el cadáver de la tan añorada y, por otra parte, tan denostada movida madrileña.

Su influencia sobre la imaginería de esa época fue inmensa, tanto como su impacto en muchos jóvenes que, siguiendo su estela y la de tantos otros artistas de los 80, manchaban con sus rotrings cientos de hojas, copiando su estilo.

Éramos jóvenes y la movida madrileña era el símbolo perfecto de una ciudad que emergía de la oscuridad franquista impulsada por vientos de libertad. Nos teñíamos los pelos de colores porque estábamos enamorados de la moda juvenil y, también, de creadores como Ceesepe, ese artista cuya luminosa obra era el contrapunto a la triste mirada -como la de Antonio Vega o Enrique Urquijo– que se insinuaba bajo unas pobladas cejas. ¿Cuántos de sus dibujos fueron emulados en los numeroso fanzines de entonces?

Como dijo el Ministro de cultura, José Guirao, con motivo de su fallecimiento, “Su obra se convirtió de alguna forma en el ‘logotipo’ de la ciudad de Madrid en los 80. Fue un artista total en la primera época desplegando su trabajo en el cómic, la ilustración, la pintura, los fanzines y portadas de discos…, que se centró en los 90 solo en la pintura”.

Ahora, La Casa Encendida de Fundación Montemadrid presenta la exposición Vicios Modernos, dedicada a su primera obra gráfica, producida entre los años 1973 y 1983. Estamos ante el Ceesepe más joven, si es que él envejeció alguna vez.

Ceesep los ojos más tristes de la movida madrileña
Imagen de la exposición Vicios Modernos

el «comix», esencial en la movida madrileña

No se puede entender ese periodo fundamental de la historia española sin el revulsivo de lo que se conoce como el «comix» underground. Los tebeos del Rrollo en Barcelona y la Cascorro Factory en Madrid fueron dos de los focos principales de un movimiento que aglutinó a jóvenes de diferentes sensibilidades. Entre ellos, destacó este madrileño que, desde la adolescencia, había desarrollado un original instinto para el dibujo.

Ceesepe participó en álbumes históricos, como Nasti de Plasti o Carajillo, y más tarde en El Víbora y otras publicaciones más profesionales. Pero fue bajo el sello de la Cascorro Factory —a cuyo núcleo primero, formado por Ceesepe y el fotógrafo Alberto García-Alix, pronto se sumarían Ouka Leele y El Hortelano— donde publicaría su obra más importante y fronteriza de esos años, Vicios Modernos, un fanzine fundamental que incluía la historieta del título, creada a partir de fotografías de García-Alix, y Bestias de lujo, en la que ya se distingue el embrión de un nuevo rumbo.

Ceesepe

También colaboró en Madriz, una revista de historietas publicada desde enero de 1984 a febrero de 1987, que fue subvencionada por la Concejalía de Juventud del Ayuntamiento de Madrid, y resultó un vivero de nuevos artistas de la historieta.

Antes de abandonar definitivamente el cómic, Ceesepe creó la cartelería de la ópera prima de Pedro Almodóvar, Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón, y escribió, dibujó y rodó junto con García-Alix una joya del cine amateur: el mediometraje El día que muera Bombita, cuya colorista y dramática versión cómic despliega la personalidad del futuro pintor. Los originales, las fotografías y los cuadernos, muchos de ellos escolares, que se reúnen en la exposición «Vicios Modernos.

Cartel de Ceesepe para el filme de Pedro Almodóvar, Pepi, Luci, Bom y otras cgicas del montón
Cartel de Ceesepe para la película de Pedro Almodóvar, Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón

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