Reserva Wild Forest, un lugar para creer en las segundas oportunidades

Reserva Wild Forest, un lugar para creer en las segundas oportunidades

Imagen de Reserva Wild Forest

Denver reposa tranquilo bajo la sombra de un pequeño árbol. Tras 5 días de huidiza carrera, han logrado sacarle una fotografía para que todos sus padrinos virtuales puedan celebrar sus progresos. Tan solo lleva unos días sobre 3 patas y ya ha aprendido a andar como si no notase la falta de su cuarto miembro. No ha pasado demasiado tiempo desde que los voluntarios de la Reserva Wild Forest se despertasen de madrugada ante el aviso de un corzo atropellado. En ese momento, darle una segunda oportunidad a Denver se convirtió en el único objetivo de un equipo que lucha cada día por preservar el bienestar de los animales.

Vuelta a la vida

La Reserva Wild Forest es un santuario animal ubicado en el Parque Natural de Montserrat (Barcelona) que alberga distintas especies. Esta organización sin ánimo de lucro, creada por Paola Calasanz, nació como respuesta a la desprotección que sufren los animales salvajes que habitan nuestros bosques. Corzos, ciervos, zorros, jabalíes… son muchos los seres que se ven sometidos a la crueldad de algunas personas cuya máxima diversión parece ser pegar unos cuantos tiros o privar de la libertad a aquellos que la necesitan como el aire para respirar.

Denver poco antes de su operación. Instagram @reservawildforest

El equipo realiza rescates de forma continuada y cuenta con la ayuda de veterinarios especializados en fauna salvaje para garantizar el bienestar de los animales. Una vez finalizados los procesos de recuperación de cada uno de ellos, llega la hora de valorar si son aptos o no para vivir en el mundo exterior. Los animales capturados que han vivido toda la vida en libertad se devuelven de nuevo a su hábitat pero no siempre los finales son tan maravillosos. En algunas ocasiones, los animales han sido criados en cautividad o sufren una serie de problemas físicos que los convierten en seres absolutamente vulnerables. En estos casos, la mejor opción es que la reserva se convierta en un hogar permanente para ellos y, desde luego, hay muchas manos trabajando diariamente para que esta nueva casa sea lo más natural posible.

Un proyecto con mucho futuro

La enorme demanda de ayuda que reciben en la Reserva Wild Forest hizo que Paola Calasanz se plantease un cambio. El número de rescates comenzaba a ser demasiado alto como para poder cubrirlos todos así que, con mucho esfuerzo y con la ayuda de la comunidad virtual, se lanzó a comprar una nueva reserva que, actualmente, se encuentra en construcción.

El terreno de la nueva Reserva Wild Forest from DULCINEASTUDIOS on Vimeo.

El terreno consta de 33 hectáreas de bosques y praderas completamente vírgenes en los que los animales podrán correr libremente. El equipo de Wild Forest se ha visto obligado a iniciar una nueva campaña de crowfunding para recaudar la cifra necesaria y así poder vallar y acondicionar las instalaciones.

En su página web ofrecen distintas formas de colaboración que van desde los donativos y el apadrinamiento hasta la adquisición de camisetas y otros productos en su tienda online. Además, de forma periódica el equipo organiza seminarios y conferencias sobre diferentes temas cuya recaudación se destina, mayoritariamente, a la construcción de este nuevo hogar.

Una auténtica comunidad virtual

La Reserva Wild Forest se ha convertido en una enorme comunidad virtual que cuenta ya con miles de seguidores en las redes sociales. Concretamente, en Instagram hay 76.000 personas pendientes de los avances de estos animales mientras que, en Facebook, la cifra ronda las 16.000. La cuenta de Youtube cuenta con 62.691 suscriptores que no solo tienen acceso a las labores diarias del equipo sino que pueden disfrutar de varios tutoriales sobre alimentación vegana.

La creadora de este maravilloso proyecto se encarga de establecer una comunicación fluida con los followers para que conozcan de primera mano todos y cada uno de los rescates y avances que realizan estas criaturas. De hecho, sus redes personales se han convertido también en un altavoz para las novedades de la reserva.

Bruce, Nevada, Cazorla, Denver, Bambú… son muchos los nombres que van unidos a un rostro, a unos ojos que piden inocentemente vivir en paz. La Reserva Wild Forest se ha convertido en un lugar seguro para todos ellos, un espacio en el que pueden sentirse queridos y protegidos. Cuidar de estos animales es el único objetivo de un equipo que ha decidido entregar su tiempo a los seres que comparten el mundo con nosotros. Las segundas oportunidades existen.