¿Se puede oler el arte? El perfumista Gregorio Sola ya lo ha logrado

Son apenas unos breves aromas, pero pueden significar un gran paso para el futuro olfativo de la humanidad. El perfumista Gregorio Sola ha conseguido recrear el olor de un jardín que pintaron a cuatro manos Jan Brueghel el Viejo y Rubens en 1617. 10 fragancias basadas en las flores y otros elementos del cuadro ‘El olfato’ transportan al espectador que lo contempla a un mundo mágico cargado de futuro. ¿Se podrán digitalizar algún día los olores?

Esa es la pregunta que se hacen muchos de los que acuden estos días al Museo del Prado a ver ‘La esencia de un cuadro. Una exposición olfativa’. Los comisarios de la muestra son Alejandro Vergara, jefe de Conservación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte, y Gregorio Sola, perfumista senior de Puig y miembro de la Academia del Perfume, donde ocupa el sillón Sándalo.

‘El olfato’, de Jan Brueghel el Viejo y Rubens. Museo del Prado.

Más de 80 especies botánicas

La obra de Brueghel el Viejo y Rubens evoca el jardín de árboles y plantas singulares que Isabel Clara Eugenia y su marido tenían en Bruselas (Bélgica) a principios del siglo XVII. Hay más de 80 especies de flores y plantas plasmadas en el lienzo, todas ellas identificadas por la doctora Carmen Martínez del CSIC. El público asistente puede oler los distintos elementos representados en la pintura gracias al sistema AirParfum, creado por Puig en cuatro aparatos dispuestos en la sala 83 del museo.

Detalle de Venus oliendo un ramillete de flores. ‘El olfato’. Museo del Prado.

– ¿Cómo fue el proceso que le llevó a producir 10 fragancias para la experiencia olfativa del cuadro ‘El olfato’?

La idea nace de Alejandro Vergara, para poner en valor los maravillosos cuadros de Jan Brueghel el Viejo y Rubens a través de una experiencia olfativa relacionada con el cuadro de ‘El olfato’, dentro de la serie de ‘Los cinco sentidos’. Con la ayuda del CSIC se identificaron más de 80 especies botánicas, de las que se seleccionaron 10 relacionadas con la perfumería actual y que, al mismo tiempo, eran importantes en la perfumería del siglo XVII.

Pensamos que con 10 elementos podríamos dar una idea del cuadro sin generar largas colas en el AirParfum, la tecnología desarrollada por Puig y que permite descubrir las fragancias creadas. La selección de los ingredientes nos llevó a un estudio bibliográfico profundo. Como en el caso de los guantes de ámbar, en el que se utiliza una fórmula de Simon La Barbe de 1696 del libro ‘Le Parfumeur Royal’ sobre un acorde de guante de ante para tener la sensación de guante perfumado. En el caso de la civeta, su identificación certera, para no confundirla con una gineta, fue hecha por expertos del museo de Ciencias Naturales de Madrid.

– ¿Cuánto tiempo tardó en fabricar estos aromas?

El proyecto nació en el mes de julio del año pasado. Entre la identificación de los ingredientes y la búsqueda bibliográfica, consumimos varios meses, por lo que los primeros perfumes empezaron a ser realidad en el mes de octubre. Y los más complejos, en febrero de este año, por lo que se pueden contar unos ocho meses de desarrollo.

LA FIDELIDAD DE LAS MOLÉCULAS OLFATIVAS

– ¿En qué consiste la parte técnica del sistema AirParfum?

Es un sistema de difusión de perfumes de Puig que, mediante una corriente de aire que pasa por el perfume, arrastra sus moléculas olfativas, transmitiendo, por un lado, el mismo perfil olfativo que el perfumista ha querido crear. En otros soportes o maquinas el perfume se ve modificado. Desde un punto de vista profesional, la fidelidad olfativa que se consigue con AirParfum es única.

En segundo lugar, al ser solo la parte de las moléculas olfativas, no hay alcohol y el olfato no se satura, por lo que una persona no acostumbrada puede oler muchos perfumes sin la sensación de saturación que tiene oler los perfumes en tiras olfativas o sobre la piel. Además, gracias a su sistema único de difusión, no genera cambios de humedad ambiental y eso le permite estar en una sala de un museo.

Dispensador de aromas AirParfum de Puig, instalado en la exposición del Museo del Prado.

– Llevan elementos naturales y sintéticos, como el olor de las glándulas de la civeta. ¿Duran para toda la exposición o hay que ir sustituyéndolos cada cierto tiempo?

Es necesario sustituirlos, pero se controlan de forma remota, por lo que conocemos en todo momento la cantidad que hay de cada uno en cada dispensador AirParfum.

ARQUEOLOGÍA DE LAS FRAGANCIAS

– El trabajo de búsqueda de los olores que remitieran a los distintos elementos del cuadro, incluidos unos guantes de cuero de la época, es casi el de un arqueólogo de las fragancias. ¿Se siguen descubriendo olores que habían caído en el olvido de la historia?

Más que caer en el olvido de la historia, los perfumes evolucionan con las modas y hay olores maravillosos que cambian de una década a otra. Ahora podríamos recordar los perfumes con potentes notas de cuero de los años setenta o los unisex de los años 90 que, aunque se siguen vendiendo hoy en día, no son ya los más vendidos.

Luego hay olores, como el de la civeta, que los perfumistas del siglo XVII utilizaban como fijadores, que han evolucionado a materias primas sintéticas. Son los que fijan los perfumes hoy en día y no hace falta tocar ningún animal.

– Una pregunta personal: he visitado la exposición y me ha asombrado la fidelidad de los olores a los que remite, pero he notado cierta sequedad (propia del aire que expulsa el aparato, supongo) en las fragancias, hasta el punto de picar un poco en la garganta. ¿Es posible, o solo ha sido una sensación mía?

Es la primera vez que nos comentan algo como lo del picor de garganta. Es cierto que son un poco secas, por el tipo de tamaño de partícula, que es lo que permite que estén en la sala.

Detalle de los guantes en ‘El olfato’. Museo del Prado.

– Hace poco, Puig presentó Ailice, una tecnología para saber cómo huele un perfume antes de comprarlo. Permite al cliente tener conocimiento puntual, a través de un código QR, de la familia olfativa y las materias primas principales de cada fragancia que tiene en sus manos. ¿De qué modo están ayudando la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías al mundo de la perfumería?

La inteligencia artificial está ayudando de forma profunda y activa al desarrollo de nuevos perfumes, aportando creatividad y conocimiento al perfumista. Otro tipo de tecnologías, como es AirParfum, permiten evaluar la estela de un perfume e incluso combinar perfumes para ver cómo quedan.

HACIA LA DIGITALIZACIÓN DEL OLOR

– ¿Cree que se conseguirá algún día llegar a ‘oler’ por medios digitales?

Ojalá lleguemos a ese punto. Porque la experiencia para el usuario sería increíble.

– ¿Sería muy costoso, por ejemplo, vender materias primas principales que se pudieran mezclar, como se hace con los cartuchos de tinta de una impresora?

No necesariamente, pero sería complejo. Así como de los tres colores originales puedes generar prácticamente el arcoíris, para tener una paleta rica en ingredientes, tendrías que tener unos 1200 cartuchos diferentes. A veces la diferencia entre un perfume y otro puede ser una sola flor, pero hay que tenerla.

«UN PERFUME ES UNA OBRA DE ARTE»

– Se lee en la exposición que para tener un kilo de esencia de rosa se necesitan 300 000 flores recogidas a mano al amanecer. ¿Se entiende así que cualquier perfume sea tan caro?

No es solo el valor de las materias primas, también lo es su tiempo de desarrollo, que dura entre uno y dos años, la creatividad, los equipos trabajando en su selección y la complejidad de su fabricación. Un perfume es una obra de arte que puede dejarte una huella en tu vida: el olor de tu madre, el de tu primer beso, el olor del perfume que llevabas el día que te casaste, o el de tu bebé… Todo son huellas únicas y personales que nacen a partir de un perfume.

– ¿No se pueden sintetizar químicamente todas las esencias?

Prácticamente todas, pero la riqueza olfativa de un aceite esencial es inigualable. Hay ingredientes dentro de un aceite esencial que pueden estar en partes por millón (ppm) y que sin ellos no sería lo mismo.

UN POEMA, UN OLOR, una sonrisa

– ¿Cuándo empezó Gregorio Sola a interesarse por la perfumería?

Desde pequeño ya recogía pétalos de los rosales del vecindario para intentar hacer agua de rosas. Siempre he tenido curiosidad por experimentar y por los olores.

– ¿Cómo se llega a ser un experto en esta materia, la ‘nariz’ de Puig?

Con pasión, curiosidad y mucho trabajo.

– Cristina Peri Rossi, actual Premio Cervantes, tiene un poema de solo dos versos titulado ‘El perfume’: “El olor de tu sexo en mis dedos / dura más que el Must de Cartier”. ¿Qué opinión le merece como miembro de la Academia del Perfume?

Como indicada más arriba, hay olores que son huellas en la vida de las personas, entre ellos el olor de la piel de la persona amada, que nos deja un recuerdo y un sentimiento único. Ese olor que nos deja una sonrisa al recordarlo. Es como el sabor de un beso apasionado y profundo que recordamos y rememoramos.

En Nobbot | El olfato, una nueva herramienta al servicio de la medicina

Imágenes | Fotos cedidas por Puig y el Museo del Prado

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