Las mejores ideas para hacer fotos con tu cámara CSC o Evil

Las mejores ideas para hacer fotos con tu cámara CSC o Evil

fotografa

Aunque el smartphone gana terreno como dispositivo para hacer fotos, todavía hay quien prefiere echar mano de una cámara para inmortalizar algunos de sus mejores momentos. Desechadas las compactas –por tener características similares a las cámaras de los teléfonos móviles– y descartadas las réflex, muchos aficionados optan por las CSC (Compact System Cameras) o cámaras sin espejo. También conocidas como EVIL (Electronic Viewfinder Interchangeable-Lens) o Mirrorless. 

Su sensor es similar al de una DSLR (Digital Single-Lens Reflex), pero son bastante más ligeras –en peso y para el bolsillo–. Tienen objetivos intercambiables, modos manuales y, por lo general, diseños muy cuidados. Además, los resultados que se obtienen no tienen mucho que envidiar a algunos modelos réflex de entrada.

Tener una buena cámara ayuda a conseguir mejores resultados en las fotografías, pero adquirir una buena técnica también es fundamental. Aquí recopilamos algunas de las mejores ideas para hacer fotos con tu cámara CSC. Eso sí, recuerda que para conseguir lo que quieres no hay nada mejor que tomar y tomas imágenes y ver lo que hacen otros fotógrafos.

REGLAS BÁSICAS PARA UNA BUENA COMPOSICIÓN

Moverse por la escena antes de disparar es una buena idea para captar puntos de vista diferentes. Normalmente hacemos las fotografías al nivel de nuestros ojos, así que probar otras perspectivas las hará más originales, como un contrapicado. También es interesante comprobar el resultado de la instantánea si la toma se hace en vertical o en horizontal.

Aparte de estos dos consejos, hay algunas leyes fundamentales de la composición fotográfica que ayudan a conseguir una fotografía más equilibrada. Una de ellas es la regla de los tercios. Consiste en dividir la imagen en nueve cuadrantes iguales utilizando dos líneas verticales y dos horizontales. Los puntos donde se cruzan son las zonas donde colocar el objeto sobre el que centrar la atención. O situar la mirada de una persona cuando hacemos un retrato.

De este fundamento básico se deriva la regla del horizonte. Las líneas horizontales mencionadas son una buena referencia para colocar el horizonte en fotografías de paisajes. La superior en tomas donde lo que te interesa destacar está por debajo de él. Por ejemplo, una escena de niños en la playa. Mientras que es mejor utilizar la superior si lo que se quiere destacar es, por ejemplo, los colores de un atardecer en el cielo.

playa

BUSCA LAS LÍNEAS Y LOS COLORES

Además de utilizar esas guías imaginarias para componer la fotografía, también es importante fijarse en las líneas que aparecen en nuestro campo de visión. En muchas ocasiones serán ellas las que nos guíen en el momento de componer la escena.

Resulta muy sencillo visualizarlas en entornos urbanos, en sus calles y edificios. Y son fundamentales cuando se trata de hacer fotos de arquitectura. Pero también se pueden ver en la naturaleza. Por ejemplo, en una hoja, en las ramas de un árbol o en el vuelo de los pájaros en formación de ‘V’. Buscar la simetría también es una buena opción.

Los colores, los tonos y los contrastes pueden convertirse asimismo en fuente de inspiración. Si se combinan adecuadamente, el resultado no dejará indiferente a casi nadie. Un consejo: utilizar colores complementarios suele ser una gran idea. Son los que en el círculo cromático se oponen entre sí: azul y naranja, rojo y verde, y violeta y amarillo. Por ejemplo, una mariquita roja sobre una hoja verde.

tulipanes

LA ESCENA EN SU COnJUNTO

Una vez que tenemos claro cuál va a ser la composición de nuestra imagen y sobre qué queremos centrar el foco de atención de la fotografía, falta un detalle más antes de pulsar el disparador.

Al hacer una foto, solemos centrarnos en aquello que más nos llama la atención y queremos inmortalizar, y no nos fijamos en el resto. Es importante echar un vistazo al fondo. Sin darnos cuenta, podemos captar algún elemento fuera de lugar o que le robe protagonismo al sujeto principal. O, sencillamente, un fondo que acabe desmereciendo al resto de la escena.

Y, por supuesto, hay que tener en cuenta la luz, que es la esencia de la fotografía. No es lo mismo hacer una foto al amanecer, al mediodía o al atardecer, ni en un día soleado o nublado. Las formas y las sensaciones que transmitirá tu imagen serán diferentes.

Si prefieres que se marquen las formas, con sombras fuertes y figuras angulosas, un día de sol al mediodía es la mejor opción. Para una luz suave, mejor cuando está nublado. Al comienzo y al final del día tus instantáneas tendrán tonos anaranjados o azules.

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Imágenes | iStock, Flickr