Por qué está de moda el reloj Casio tras 30 años en el mercado

El reloj Casio se ríe de los ‘smartwatches’: más de moda que nunca

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1989. Casio lanza su reloj F-91W. Este clásico no tiene conexión a internet. Tampoco tiene un módulo bluetooth ni cuenta pasos. No nos dice las calorías quemadas, ni siquiera hacia dónde está el norte. Sin embargo, casi 30 años después de su salida al mercado, sigue vendiendo unidades. ¿Por qué?

En su durabilidad y sencillez puede estar la clave. Tiene todo lo que se necesita en un reloj, y además es asequible. Se puede comprar original por 10 euros. Muchos de nosotros seguimos adornando nuestra muñeca con un reloj Casio que, aunque no sea novedad, compite a la perfección con las últimas tendencias.

Un reloj 4×4 resistente a todo

El reloj Casio que encabeza el artículo, y que aparece de nuevo en la imagen de abajo, tiene 22 años. Costó 1.000 pesetas en 1996 e iluminó la ESO, el Bachillerato, dos carreras y un máster. Ha sobrevivido a varias decenas de viajes a lo largo de tres continentes y se ha sumergido en aguas heladas y calderas hirviendo.

Los golpes que se ven en su corona no han podido con él. Ni siquiera lo han afeado. Las estrías y rasguños son parte de su carácter inmutable y sólido. Luce duro, espartano, sabedor de que el siguiente choque tampoco lo retirará de la muñeca. De que los smartwatches modernos nunca resistirán una décima parte.

El reloj que aparece en las fotografías, tras más de dos décadas de dar la hora, nunca ha necesitado un cambio de pila. Tampoco se ha desviado más de un par de minutos al año. Hoy, un Casio F-91W nos acompaña en la escritura de este artículo.

¿Por qué comprar un Casio F-91W en 2018?

Aunque no tiene memoria como para adaptarse al horario de invierno y verano, su mecanismo es sencillo. Tanto como para no necesitar echar un vistazo a las instrucciones. Cualquier persona a la que se lo regalan apenas tarda unos segundos en descubrir cómo cambiar la hora o poner la alarma con sus tres botones.

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Estos botones soportan todas las funciones básicas que necesitamos en un reloj:

  • Informar de la hora y el día, tanto el número de mes como el día de la semana.
  • Emitir un pitido (puede ser desactivado) cada hora.
  • Que la pantalla se ilumine en la oscuridad pulsando un botón.
  • Disponer de un cronómetro a 1/100.
  • Ser resistente al agua. Aunque está homologado para salpicaduras, aguanta las inmersiones a 10 metros sin problemas.

Su precisión es extraordinaria. ‘The Washington Post’ publicó en 1996 un artículo en el comparaba el reloj con las bombas de terroristas de Al Qaeda. El texto decía que “en el corazón de cada dispositivo [explosivo] había un temporizador construido al cablear un reloj Casio [F-91W] comúnmente disponible, que podía conectarse a una forma estabilizada de nitroglicerina líquida”.

Otro gran punto fuerte del F-91W y de modelos posteriores es la duración de su batería. Esta es, en general, una característica de Casio. Las pilas no recargables que vemos en la fotografía inferior fueron fabricadas en diciembre de 1982. Hoy día siguen funcionando en una calculadora Casio Fx-7. Estas baterías dejan al conejo de Duracell a la altura del betún.

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Los relojes Casio son la reminiscencia de un momento histórico en que los dispositivos se fabricaban para durar. Pero los diseñadores de la marca japonesa supieron darle el aire de frescura que se llevaría en todas las décadas desde su fabricación.

¿Por qué los relojes Casio molan tanto?

El F-91W y sus modelos posteriores se han convertido en todo un símbolo de moda. La década de 1980 fue clave para los dispositivos digitales. ‘Tron’, ‘Terminator’, ‘Regreso al futuro’, ‘Alien’, ‘La mosca’, ‘Robocop’, ‘Akira’… Llevar un reloj digital Casio no era simplemente mirar la hora, sino ser un adelantado.

Antes del Casio solo existía el reloj analógico. Tras Casio empezó la época de las pantallas LCD. Fueron pioneros y lo hicieron tan bien que siguen estando en la cresta de la ola 30 años después. En los años 2000 los relojes digitales estaban totalmente extendidos, y el F-91W adquirió un nuevo valor: ahora era retro.

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Ya no molaba por ser novedad, sino por ser anticuado pero funcional. Había llegado a lo más alto con una tecnología puntera, pero se habría mantenido por ser útil e incombustible. Tras un quindenio, su aproximación al cliente había cambiado completamente. Con cada año que pasaba era más y más vintage. Y, por tanto, más deseado.

Surgieron multitud de versiones. Baños de oro y plata, correas personalizables. Chillones verdes, azules y rosas. Sin embargo, la circuitería era exactamente la misma que la primera vez que fue fabricado. Sin duda debe tratarse de una de las inversiones en tecnología mejor amortizadas de la historia. Si miramos a nuestro alrededor, ¿qué tecnología de 1989 usamos a diario?

¿Te preocupa el medioambiente? Casio es tu reloj

Volviendo a la última pregunta, intenta hacer un repaso de dispositivos que tengan tres décadas. Quizá se salve alguna radio de cocina o un televisor en una casa en el pueblo. El resto es nuevo y ha tenido un ciclo de vida muy corto. Son dispositivos de usar y tirar que generan abundante basura electrónica.

El Casio clásico también se convertirá, eventualmente, en basura. Sin embargo, su durabilidad hace que sus 23 gramos de componentes electrónicos tengan un impacto mínimo en el medioambiente. Si toda la tecnología fuese así, todavía usaríamos ordenadores de los 80.

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El Casio F-91W no necesita internet. Ni bluetooth. Ni NFC. No requiere conexión y ni siquiera tiene vibrador. El mismo tono de alarma que sonó en 1989 suena hoy día. Los mismos pitidos dan la hora en el metro, cuando a decenas de personas les suena el reloj a la vez.

Por cierto, ¿quieres saber si tu reloj Casio es original? Pulsando el botón de la derecha durante unos segundos aparece la palabra “CASIo” como se ve arriba. En las copias esto no ocurre. (Si se fabricó después de 2004, se activa todo el display 88:88:88). Que hayas tenido que cambiar la pila antes de cinco años es otra mala señal.

Imágenes | Marcos Martínez, orviwan (Pebble)