Sexting, cyberbullying, oversharing y otros riesgos y delitos en internet

Compartir fotos de terceros en internet puede ser delito

Delitos en Internet

Las ventajas que el uso de la tecnología ha traído a nuestra vida diaria son innegables, pero tienen su contrapunto. Es más habitual de lo que creemos caer en conductas aparentemente inocentes que pueden ser susceptibles de delito.

Compartir una foto o un vídeo de alguien sin su consentimiento en redes sociales o contar con quién vamos a acudir a un concierto son algunas de ellas. Y su comisión puede derivar en una sanción administrativa o penal

A esta labor de concienciación acaba de aportar su grano de arena la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD). Este organismo ha elaborado el manual Protección de datos y prevención de delitos. Su objetivo es informar sobre las consecuencias que tiene la difusión de información personal sin consentimiento previo.

Acoso en internet

¿qué es delito en Internet?

Este texto recoge comportamientos que no solo pueden suponer una infracción de la normativa de protección de datos, sino también la comisión de un delito. Muchas veces sin que el autor sea consciente de ello. Así, se puede estar cometiendo un delito de descubrimiento y revelación de secretos cuando accedemos al teléfono móvil de una persona sin su aprobación. O cuando entramos a su cuenta de correo electrónico sin permiso.

Pero también si se difunden y reenvían vídeos e imágenes íntimas sin autorización. Aunque se hayan grabado con el consentimiento del interesado. Es lo que se conoce como sexting. Una práctica de alto riesgo, ya que desde el momento en el que se cuelgan esos archivos en internet o se envían a terceros se pierde el control sobre ellos.

Esa información puede ser utilizada para amenazar a la persona. Incurriendo en un delito de acoso. Como también lo es intentar establecer contacto con alguien por cualquier medio posible. Si esa persecución se produce a través de internet y entre menores, se conoce como cyberbullying.

La AEPD también llama la atención sobre la falsa sensación de anonimato que cree tener quien se parapeta detrás de una pantalla para difamar a otros. Quien no solo deja un rastro, sino que comete un delito de calumnias e injurias. Las penas, en este caso, son mayores si se usa internet.

Delitos como la violencia de género, contra la libertad sexual, la suplantación de identidad y el odio se recogen en este texto. Así como los de estafa y delitos informáticos. Para estos dos últimos los delincuentes suelen utilizar los datos personales que compartimos libremente en internet, sin conocer que pueden ser utilizados de manera fraudulenta.

Stop acoso

Cómo evitar convertirse víctima

Desde la AEPD reconocen que es relativamente frecuente que nosotros mismos tengamos tendencia a compartir excesiva información onlineoversharing–, sin darnos cuenta de la trascendencia y las consecuencias que puede llegar a tener. Tanto para otras personas como para nosotros.

Para evitarlo, desde este organismo aconsejan tener presente que la ley también se aplica en internet. Incluso puede agravar las penas en casos como la violencia de género. Ante cualquier duda sobre cuál sería la consecuencia de nuestra conducta, lo mejor es aplicar una regla bastante sencilla: en internet no deberíamos hacer aquello que no haríamos fuera de la red. En este sentido, es fundamental educar a los más pequeños en el buen uso de las nuevas tecnologías, como se promueve en la iniciativa de Orange Por uno uso Love de la tecnología.

Una premisa que también deberíamos utilizar para evitar convertirnos en víctimas. Para empezar, nunca hay que facilitar información ni datos personales a desconocidos. Tampoco de terceros sin su consentimiento. Y siempre debemos confirmar que se conoce a quienes se acepta como amigos en redes sociales como Facebook.

Tampoco está de más revisar de vez en cuando la información publicada sobre uno mismo. Y no hacer una sobreexposición de nuestra vida. Una reciente campaña de Unicef España, #NoSeasEstrella, puso en evidencia que compartimos más datos sobre nosotros mismos de lo que creemos.

Junto a la actitud personal para mantener a salvo nuestra privacidad, es aconsejable llevar un mantenimiento mínimo de los equipos para evitar fuga y robo de datos. Ayuda actualizar periódicamente el navegador y el sistema operativo o instalar un antivirus. Como también lo hace desactivar la geolocalización del teléfono móvil cuando no se utilice, o usar contraseñas seguras.

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