El desayuno de los españoles: ¿por qué seguimos comiendo tan mal?

Así (de mal) desayunamos los españoles

Que el desayuno es la comida más importante del día es una idea compartida por muchos expertos (aunque discutida cada vez más por otros). También es una costumbre que va poco a poco siendo asumida por las familias, a pesar de que las prisas y la inercia nos hagan salir de casa por la mañana solo con un café con leche o una Cola-Cao en el estómago. 

Después de muchas horas de sueño y descanso, los alimentos del desayuno son los encargados de darnos los nutrientes clave para empezar la jornada y abordar los momentos del día más exigentes. Esto es importante en los niños, que duermen más y que requieren estar por la mañana en las mejores condiciones para que no se resienta su rendimiento académico.

En principio, un buen desayuno activa nuestro reloj biológico, mejora el metabolismo y facilita que el cuerpo queme mejor las calorías durante el día. Además, evita el picoteo durante la mañana y acudir a la temida bollería industrial que tan bien nos entra por los ojos.

Los nutricionistas nos recomiendan la ingesta de fibra para mejorar el tránsito intestinal. Podemos aprovechar para incorporarla a nuestra dieta en el desayuno, a través del consumo de cereales, tostadas integrales, frutas… 

 

Sin embargo, los españoles seguimos siendo reacios a levantarnos con tiempo y preparar un desayuno completo. Según el I Barómetro de Rodilla sobre hábitos y tendencias en alimentación de los españoles, solo el 42% de los consultados da mucha importancia a la primera comida del día, e incluso un 24% reconoce que entre semana sale de casa sin tomar nada, sobre todo debido a la falta de apetito (80% de los casos). En este punto, conviene recordar que hay estudios que demuestran que saltarse esta comida está muy ligado al sobrepeso y la obesidad y aumenta el riesgo de acumular grasa en las arterias.

La mayoría desayuna en soledad

Las circunstancias que rodean al desayuno tampoco son las más recomendables. El estudio encargado por la cadena que se hizo famosa por sus sándwiches de ensaladilla rusa demuestra que casi no paramos en la cocina para preparar e ingerir la primera comida del día. De hecho, un 38% de los españoles le dedica al asunto menos de 10 minutos. El reloj es pues el mayor enemigo de la comida saludable.

Además, en el 64% de los casos, el desayuno se toma en soledad y mientras se mira una pantalla, bien sea la de televisión (31%) o la del móvil o la tablet para navegar por internet (25%). Es otro de los hábitos que deploran los nutricionistas (y los gurús del mindfulness): comer sin mirar ni siquiera el plato y tampoco disfrutar de lo que se come.

Poca fruta y mucho dulce

Como decíamos más arriba, aunque ya hemos asumido la importancia de esta comida, no hacemos mucho por mejorar nuestros hábitos. Por eso hasta un 45% de los encuestados reconoce que no desayuna de manera saludable, a pesar de los beneficios que conlleva. Son minoría los que incluyen en su primera comida del día alguna pieza de fruta (22%), tostadas con aceite y/o tomate (15%), zumos recién exprimidos (16%), infusiones (12%) o un vaso de agua (12%).

Los datos del estudio de Rodilla demuestran que seguimos siendo muy tradicionales a la hora de desayunar y estamos abonados al clásico “café y dulce”. Casi un 70% reconoce que bebe café todas las mañanas, ya sea con leche o solo. Mientras tanto, hasta el 72% se decanta por dulce para coger fuerzas, y ahí las galletas, seguidas de las tostadas con mantequilla y mermelada, son las opciones preferidas. Es decir, seguimos sin empezar el día de una forma sana.

Más charla que televisión en fin de semana

En fin de semana, cambian algo las cosas. En general le dedicamos más tiempo al desayuno (el 54% tarda entre 10 y 20 minutos), la mayoría lo hace al menos con su pareja (59%) y un 38% con los hijos. Además, en este tiempo de ocio el desayuno se acompaña más de la charla (46%) que de la televisión (39%).

Sin embargo, y a pesar de tener más tiempo y posibilidades, siguen siendo demasiados los que descuidan esta comida durante el fin de semana. Casi un 30% afirma no desayunar todos los sábados y domingos. La falta de apetito (54%) o levantarse tarde (34%) juegan en contra de un buen desayuno en sábado o domingo. Por otro lado, en fin de semana seguimos siendo mucho más de dulce (76%) que de salado, aunque la opción de las tostadas es la más elegida. En cuanto a la bebida, el café solo o con leche es la preferencia de casi 7 de cada 10 durante durante los días de descanso.

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