Cómo producir combustible contra el calentamiento global a partir del aire

combustibleLas emisiones de dióxido de carbono en la atmósfera terrestre son la principal causa del calentamiento global. Los tratados internacionales para la defensa del medioambiente exigen a los países suscriptores reducir significativamente sus emisiones. Al mismo tiempo, la investigación científica busca soluciones para rebajar el CO2 ya presente en la atmósfera. El problema es que hasta ahora no se han encontrado sistemas efectivos y económicamente viables.

Ahora, la compañía canadiense Carbon Engineering asegura tener una solución que, si se aplicara a gran escala, podría cambiar significativamente las cosas. Sin embargo, cualquier innovación tecnológica para ser implementada con éxito debe ser rentable. En este caso, el optimismo proviene del hecho de que el nuevo sistema podría lograr la producción de un combustible de alto rendimiento.

En la revista científica ‘Joule’, el experto en clima David Keith de la Universidad de Harvard ilustra los avances alcanzados por la compañía. Su especialización es la creación de sistemas capaces de reducir CO2 de la atmósfera y transformarlo. Nació hace nueve años y entre sus inversores cuenta con personas famosas y muy pudientes. Entre ellas, el ex CEO de Microsoft, Bill Gates.

Carbon Engineering ha perfeccionado un sistema para recoger el CO2 presente en el aire. Y así reducir su cantidad en la atmósfera. En un segundo momento, transforma el dióxido de carbono capturado en un combustible alternativo a los de origen fósil. El proceso es químicamente simple, pero un poco complicado de explicar. Intentaremos hacerlo sin aburrir demasiado…
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Un proceso circular

El aire es aspirado por grandes ventiladores y transportado a una estructura de panal (contactor). Aquí se hace reaccionar el dióxido de carbono presente en el aire con una solución acuosa de hidróxido de potasio. El proceso produce carbonato de potasio que se filtra y se pone en contacto con una mezcla de hidróxido de calcio. La reacción conduce a la producción de hidróxido de potasio y de carbonato de calcio en forma de pequeños gránulos (pellets). Aquí es donde el dióxido de carbono se queda atrapado.

Los gránulos de carbonato de calcio se calientan a 900°C para obtener otro dióxido de carbono, pero esta vez ‘puro’. En el proceso se forma también el óxido de calcio, que se disuelve en agua para obtener nuevo hidróxido de calcio, que será reutilizado en los pasos anteriores del ciclo. Para calentar a 900°C se usan fuentes renovables. Y el CO2 producido en esta fase también se atrapa en los gránulos.

Por otro lado, el CO2 puro extraído de los gránulos se combina con el hidrógeno del agua. Así se logra obtener el combustible. La idea de Carbon Engineering es usar esta solución para ofrecer una alternativa ‘sintética’ a los combustibles fósiles. En particular, para los vehículos que difícilmente podrán usar la electricidad, como aviones y grandes buques.

Esta solución no conduce técnicamente a la reducción de CO2 en la atmósfera. De hecho, el uso del combustible de Carbon Engineering causa la producción de nuevo dióxido de carbono. Sin embargo, como esto se obtiene de otro CO2 y con procesos que utilizan fuentes renovables, el balance se queda a cero. Se recicla el CO2 ya existente.

Un sistema económicamente sostenible

El sistema descrito por Keith y sus colegas se conoce desde hace tiempo. Pero Carbon Engineering es la primera compañía que lo ha aplicado en una planta de gran envergadura. Por ahora, los resultados son alentadores. Las plantas de este tipo no necesitan construir dispositivos e instrumentos desde cero. Pueden reciclar y convertir las tecnologías ya existentes utilizadas en otros sectores industriales. La planta prototipo de Carbon Engineering se construyó casi en su totalidad a partir de materiales existentes y en el mercado.

Teniendo en cuenta los costes de gestión, el estudio dice que el sistema podría restar una tonelada de CO2 a un precio de 94-232 dólares. La estimación mejora mucho los 600 dólares calculados hace unos años, según las soluciones disponibles entonces. Muchos economistas consideran que 100 dólares es el límite máximo para que se pueda fomentar un progreso significativo en la reducción de la producción de dióxido de carbono. Como es requerido por el Acuerdo de París. Los costes podrían ser incluso menores, si las plantas se financiaran parcialmente vendiendo el combustible obtenido en el proceso.
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Esperanzas y dificultades frente al calentamiento global

La investigación ha sido recibida con gran interés por expertos del sector energético y también del cambio climático. Carbon Engineering todavía está trabajando para mejorar y optimizar su sistema. De momento, parece ser económicamente sostenible solo si ofrece un balance neutral de emisiones y no uno negativo. Es decir, si no aporta nuevo CO2 a la atmósfera, pero tampoco lo quita.

Las oportunidades para aquellos que están estudiando sistemas para eliminar el CO2 son muchas. Pero están estrechamente vinculadas a las decisiones en tema de política energética de los diversos países. Aunque algunos gobiernos comiencen a pensar en ofrecer subsidios para eliminar el CO2, las proyecciones sobre los costes siguen siendo desalentadoras.

Las simulaciones llevadas a cabo para frenar el calentamiento global indican que haría falta eliminar entre 8.000 y 10.000 millones de toneladas de dióxido de carbono. Para ello, se estima un coste de varios miles de millones de dólares… Por desgracia, plantar árboles no es suficiente, el milagro tiene que venir de la ciencia y la tecnología.

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Imágenes | Carbon Engineering

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