Instagram retira los filtros que promueven las operaciones estéticas

Adiós al botox: Instagram retirará los filtros que promueven las operaciones estéticas

Cada vez que entramos en Instagram encontramos nuevos filtros que rozan el absurdo. Entrecejos desproporcionados, narices imposibles, highlights para resaltar nuestros pómulos, gafas para todos los gustos, criaturas extrañas a la par que adorables… los filtros que algunos usuarios crean en esta red social son, por decirlo de alguna manera, muy variados.

Lo cierto es que, como usuarios de Instagram, tenemos que reconocer que algunos de ellos nos han reportado divertidos momentos, porque ver a tu abuelo con la cara incrustada en el tierno cuerpo de un Pokemon o a tu madre con unas gafas de aviador y un mostacho de los de antes no tiene precio.

¿Entrar en Instagram para ponerse botox?

Sin embargo, no todos estos filtros parecen adecuados, teniendo en cuenta que hemos asistido a un auténtico boom de los filtros relacionados con las operaciones estéticas. Cada vez que los usuarios acceden a la plataforma tienen la posibilidad de visualizar cómo serían sus rostros con un poquito (o un muchito) de botox o cómo quedarían sus mofletes si nos realizamos un pequeño estiramiento.

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Por ello, Instagram ha anunciado que vetará todos aquellos filtros que promueven la cirugía estética por la preocupación de que perjudiquen la salud mental de sus usuarios. Tal y como ha asegurado un portavoz de la red social, están reevaluando sus políticas y, mientras tanto, eliminarán todos los efectos de la galería asociados con la cirugía plástica y detendrán la aprobación de nuevos efectos como estos.

Un cambio en la percepción de la belleza

Actualmente, muchos de los usuarios pasan más tiempo del que deberían buscando el selfie perfecto para compartir la mejor versión de sí mismos en las redes sociales. La popularización de los selfies ha cambiado los estándares de belleza y se halla en el origen de muchas intervenciones de cirugía estética y de patologías mentales como el trastorno dismórfico corporal o la dismorfia de Snapchat, las cuales generan ansiedad en pacientes que siempre están insatisfechos con su imagen.

La dismorfia corporal o trastorno dismórfico corporal (TDC) causa una excesiva preocupación por defectos físicos, reales o imaginarios, que afecta a la capacidad de relacionarse del paciente. Según Neelam Vashi, Directora del Centro de Estética y Láser de la Universidad de Boston, quien ha publicado un estudio reciente sobre este asunto junto a otros colegas del Boston Medical Center, los estándares de belleza actuales, propiciados por los selfies, están destruyendo la autoestima de millones de personas en todo el mundo.

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En EE.UU, más del 50% de las personas que acude a un cirujano plástico quiere verse mejor en los selfies que comparte en las redes sociales, una cifra que ha aumentado más de un 13% respecto a 2017. Según la Sociedad Americana de Cirugía Plástica, las intervenciones han aumentado en un 137% desde el año 2000, impulsadas por las peticiones de los más jóvenes al hilo de la popularización de los selfies.

La dictadura del like

Aunque pueda parecer muy realista, la mayor parte del contenido al que accedemos en Instagram es falso, refiriéndonos en este caso a que lleva incorporados unos cuantos filtros que lo hacen aún más bello o perfecto. Esta exposición constante a la supuesta perfección ha hecho que los estándares de belleza se vean modificados y que muchos de los usuarios sientan la imperiosa necesidad de imitar determinados comportamientos y estéticas.

De hecho, en nuestro país, y según una encuesta entre especialistas realizada por la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE), 1 de cada 10 pacientes recurre a un cirujano plástico influido por la difusión masiva de imágenes de sí mismo y la consiguiente opinión de otras personas sobre ellas.

Los jóvenes y adolescentes son especialmente vulnerables a los efectos de las redes sociales. Actualmente, la vida de muchos de ellos viene marcada por una especie de dictadura del like que les empuja a estar constantemente pendientes del contenido que comparten en sus perfiles y de la aceptación social que este inspira. La interacción con los otros a través de plataformas digitales puede convertirse en una verdadera obsesión para ellos, de ahí la necesidad de fomentar propuestas educativas que nos ayuden a realizar un buen uso de las redes sociales como la campaña Por un uso Love de la tecnología, de Orange.

Imágenes: Pixabay, Instagram

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