«Salarios bajos, frío extremo y retorno dudoso»: así fue la expedición del Endurance a la Antártida

El 4 de agosto de 1914, el buque Endurance partió de las costas del sur de Inglaterra con destino la Antártida. A bordo iban 27 tripulantes, 69 perros, un gato y, como descubrieron un poco más tarde, un polizón.

El Endurance estaba preparado para la que por aquel entonces se conocía ya como la Expedición Imperial Transantártica. El objetivo de su capitán, sir Ernest Shackleton, era atravesar el continente helado a pie. Hacía ya tres años que Roald Amudsen había llegado al polo sur, y la gran hazaña pendiente de los exploradores del frío era recorrer esta travesía de casi 3000 kilómetros por territorios aún sin descubrir.

Los tripulantes del Endurance no consiguieron su objetivo. La nave se hundió antes de que pudieran intentarlo, lo que los enfrentó a una aventura diferente a la que marcaban sus rutas. Te contamos cómo fue la expedición en la que se hundió el Endurance, un barco que acaba de ser encontrado tras permanecer más de un siglo bajo las aguas de la Antártida.

Una expedición en tiempos de la Primera Guerra Mundial

“Se buscan hombres para un viaje peligroso. Salarios bajos, frío extremo, largos meses de completa oscuridad, peligro constante, retorno ileso dudoso». Con estas palabras se anunciaba en la prensa londinense de 1914 la oportunidad de formar parte de la tripulación del Endurance junto al explorador Ernest Shackleton. O, al menos, esta es la versión que ha pasado a formar parte de la historia, a pesar de que el anuncio original de ‘The Times’ no se ha llegado a encontrar.

Verdadero o no, lo cierto es que este mensaje representa muy bien lo que suponía explorar la Antártida hace ya más de un siglo. Un viaje lleno de peligros con unas condiciones aptas para muy pocos. Sin embargo, a Shackleton no le faltaron solicitudes para formar parte de la tripulación. Una vez consiguió la financiación necesaria, todo estaba listo para partir.

En el verano de 1914, mientras el resto del mundo miraba hacia Europa y seguía el inicio de la Primera Guerra Mundial, Shackleton puso rumbo a Argentina y, después, a las islas Georgias del Sur. Allí, la tripulación pasó un mes junto a balleneros noruegos mientras esperaba que las condiciones para proseguir su viaje mejorasen.

Los cazadores les indicaron que ese año había más hielo de lo habitual en las aguas del mar de Weddell. Los tripulantes del Endurance todavía no lo sabían, pero el conocimiento y los bienes que compartieron los noruegos durante aquellas semanas iban a resultarles fundamentales para sobrevivir en su travesía.

Una ruta accidentada

El Endurance partió de las islas Georgias del Sur el 5 de diciembre de 1914. Su siguiente objetivo era establecer una base en la costa del mar de Weddell para que parte del equipo continuase a pie hasta el mar de Ross, en el estrecho de McMurdo, al otro lado del continente.

Sin embargo, el barco no tardó en toparse con impenetrables barreras de hielo que hacían imposible avanzar. Las temperaturas seguían bajando (a finales de febrero alcanzaban ya los -20 °C) y el hielo era cada vez más denso. A pesar de los esfuerzos de la tripulación, que trabajaba cada día para intentar liberarlo, el buque quedó atrapado sin remedio.

La tripulación del Endurance intenta romper el hielo que rodea el hielo que rodea el barco.

Los tripulantes no podían hacer nada más que esperar. Jugaban al fútbol y al hockey sobre la banquisa hasta que la oscuridad del invierno antártico se lo impidió. Su principal preocupación era que la presión del hielo terminase aplastando el barco, algo que acabó sucediendo en octubre.

“Después de largos meses de incesante ansiedad y tensión, después de épocas en las que la esperanza era alta y de épocas en las que el panorama era muy sombrío, nos hemos visto obligados a abandonar el barco, que está aplastado más allá de toda esperanza de ser enderezado. Estamos vivos y bien, y tenemos provisiones y equipo para la tarea que tenemos por delante: llegar a tierra con todos los miembros de la expedición. Es difícil escribir lo que siento”, relató Shackleton en su diario.

REFUGIO EN isla Elefante

Finalmente, el Endurance se hundió bajo las aguas del mar de Weddell el 21 de noviembre de 1915. Su tripulación, cargada de víveres, trineos y tiendas de campaña, quedó sobre la banquisa. A partir de ese momento, la rotura del hielo (su mayor esperanza mientras aún estaba a flote el Endurance) se convirtió en su principal amenaza.

En abril, Shackleton decidió que había llegado el momento de abandonar el campamento y poner rumbo hacia el oeste a bordo de tres botes salvavidas. Remaron hasta la isla Elefante (un territorio deshabitado), en donde pisaron tierra firme por primera vez en 497 días. Allí estaban más seguros que en la banquisa, pero seguían incomunicados y sin esperanza de que ningún buque pasase cerca.

El grupo se dividió en dos: algunos improvisaron cabañas con los botes salvavidas y se quedaron. El resto partió hacia las Georgias del Sur, a donde llegaron a mediados de mayo de 1916 tras atravesar grandes tormentas en medio del océano. Cuatro meses más tarde, todos los tripulantes del Endurance fueron rescatados de isla Elefante.

La tripulación tras ser rescatada en isla Elefante.

A pesar del naufragio y de haber sobrevivido sin apenas medios ni víveres en condiciones límite, el equipo no sufrió ninguna baja. La expedición pasó a formar parte de la ya increíble y épica historia de la exploración antártica y, en parte, marcó el final de aquella época.

La segunda vida del Endurance

Tras la expedición, el famoso buque quedó sumergido a 3000 metros de profundidad bajo las frías aguas del mar de Weddell. Su paradero aproximado no era del todo una incógnita. Su último capitán, Frank Worsley, registró su ubicación antes de que se hundiese. Gracias a esta información, una expedición localizó el pecio el 9 de marzo de 2022. Se encontraba a apenas siete kilómetros de la posición en la que el capitán registró su hundimiento y en muy buen estado de conservación.

El descubrimiento del Endurance sirvió para recordar la historia de su última tripulación y la época en la que se soñaba con recorrer la Antártida. Ha servido, también, para comparar cómo se han transformado las aguas del continente helado en poco más de un siglo de cambio climático.

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Imágenes | Frank Hurley/Endurance22.org, Wikimedia Commons/Frank Hurley, Wikimedia Commons/Frank Hurley, Falklands Maritime Heritage Trust / National Geographic / Endurance22

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