¿Se hace un buen uso de los grupos de WhatsApp de padres?

¿Se hace un buen uso de los grupos de WhatsApp de padres?

grupos de Whatsapp padres

Si no formas parte de algún grupo de WhatsApp de padres del colegio, no sabes lo que te pierdes (modo ironía on). Aunque resultan útiles para intercambiar cierto tipo de información sobre el día a día de la escuela, no siempre se hace un uso adecuado.

La Asociación Nacional de Profesionales de la Enseñanza (ANPE) advirtió hace un tiempo, a través de su servicio del Defensor del Menor, que había crecido el número de denuncias por insultos o difamaciones a docentes a través de los grupos de WhatsApp de padres. Como consecuencia, en septiembre del año pasado, puso en marcha una campaña para solucionar esta situación. ¿El objetivo? “Informar sobre las utilidades de dichos grupos y el buen uso que debe hacer través de un decálogo que buenas prácticas que se ha difundido por todos los centros públicos educativos”, explica Sonia García, secretaria estatal de Comunicación de ANPE.

Los grupos de Whatsapp de padres pueden ser perjudiciales

Lo cierto es que no todas las familias de los alumnos emplean estos grupos de manera apropiada y esto implica que no se cuiden los contenidos (ya sean textos, audios o imágenes), cómo se envían, la hora… En palabras de Óscar González, docente de Educación Primaria y asesor educativo: “Nadie nos ha preparado para un buen uso y creo que lo más sencillo es guiarse por el sentido común. Se trata de conocer la herramienta, el entorno y saber que lo que compartimos puede tener serias consecuencias”.

CONSEJOS Y RECOMENDACIONES

González, que dirige también la Escuela de Padres con talento y Educar con Talento, ha confeccionado su propio decálogo fruto de la observación personal a pie de aula. Considera que existe «una brecha entre familia y escuela que motiva que las diferencias entre ambas no se aborden en los espacios y tiempos que corresponden”; de ahí que se haya pasado de los corrillos de las puertas del colegio a este nuevo canal. Algunos de los puntos que recoge en este decálogo son estos:

  • Utiliza el grupo de WhatAapp de la clase para intercambiar información útil sobre tu hijo y el grupo-clase. Si no tienes nada positivo, útil e interesante que aportar, mejor no escribas nada.
  • Respeta a los demás y su intimidad. Una vez se comparte un contenido ya no hay marcha atrás.
  • No escribas lo que no dirías a la cara. Piénsatelo dos veces antes de enviarlo.
  • No te conviertas en la agenda de tu hijo. Deja que aprenda a asumir sus propias responsabilidades.
  • Ante el mal uso de alguno de los miembros del grupo, no dejes pasar la ocasión de mostrar tu disconformidad. O de hacer ver que no es la manera correcta de proceder.

¿Cómo deberían entonces los padres utilizar los grupos de WhatsApp del colegio a partir de estas indicaciones? La persona que crea el grupo o realiza las funciones de administrador es fundamental. “Tendría que enviar un primer mensaje para comunicar cuál es el objetivo de ese grupo y las normas de su uso para evitar distorsionar los mensajes que se comparten”, expone García. Además, este administrador no debería agregar a nadie sin consultarle antes porque quizás no todas las familias quieran estar.

Uso de los grupos de WhatsApp de los padres

Es importante, por otro lado, actuar siempre desde el respeto. Y, ante una queja o sugerencia al docente, optar por una comunicación directa familia-centro. “En el grupo no se deben comparar las tareas que llevan los hijos con las de sus compañeros. Cada alumno tiene un ritmo de aprendizaje diferente», añade la secretaria estatal de Comunicación de ANPE.

Mientras, Sonia Blanco, profesora de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Málaga, sugiere que lo ideal sería «alguien que asumiera las labores de moderador para reconducir el debate cuando se desvíe hacia temas no pertinentes”. No cree que exista un mal uso intencionado de estos chats, sino una falta de normas básicas de educación en entornos digitales. “Un ejemplo es cuando alguien da los buenos días por educación y con ánimo de favorecer un buen ambiente. En realidad, inicia una cadena de saludos que para otros padres no es más que una sucesión de notificaciones no deseadas sin aportar ninguna utilidad”, apunta.

LAS CONSECUENCIAS NO DESEADAS

Las consecuencias que se derivan de este mal uso son varias: críticas, no solo a algunos profesores, sino otros padres y madres, propagación de rumores, sembrar dudas, abandono por parte de algunas familias ante la saturación de mensajes, problemas de convivencia en el centro, creación de subgrupos alternativos por parte de las personas con mayor afinidad… Pero existe una mucho más importante y que está vinculada, a su vez,  con los propios estudiantes, su autonomía, hábitos de estudio y su aprendizaje. “He observado cómo unos padres a otros se envían fotos de los ejercicios resueltos. Los hijos se limitaban a copiar las respuestas en vez de realizar los deberes ellos mismos” advierte David Casado, coach familiar y educativo.

Este experto recuerda que algunos padres se convierten en ‘secretarios’, porque uno de los motivos principales para los que se destinan los grupos de WhatsApp de padres es preguntar sobre qué tareas hay o cuándo tienen examen los alumnos. En lugar de ayudarlos, los perjudican porque «se despreocupan de apuntar sus deberes, trabajos y agendas, lo que dificulta que adquieran el hábito de planificarse y organizarse”, sostiene.

Los grupos de Whatsapp de padres pueden ser perjudiciales

Sin embargo, va más allá y manifiesta que, si por algún motivo los padres olvidan la fecha de un examen o no consiguen saber los deberes que hay que hacer, los hijos los culpabilizarían y les harían responsables. Ni con WhatsApp ni sin él, las familias nunca deben responsabilizarse de las tareas de sus hijos porque se corre el riesgo de que no sepan resolver sus propios errores. Tampoco sentirse culpables. “Atendiendo y asesorando a familias me he encontrado, por otro lado, que se atribuirían el fracaso a ellos mismos en el caso de las malas notas de sus hijos. Y lo peor de todo, ¿cómo le voy a decir a amigos y familias que no ha sacado buenas notas?”, concluye.

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Imagénes | ANPE y Pixabay

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