Cómo ahorrar electricidad con las nuevas tarifas de luz

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El 1 de junio de 2021, los peajes de acceso se unificaron para las tarifas 2.0A, 2.0DHA, 2.0DHS, 2.1A, 2.1DHA, 2.1DHS, pasando todas a 2.0TD. Esta modalidad implica tres términos de energía (valle, la más barata; llana, de precio medio; y pico, la más cara). Esto afecta a casi todos los usuarios de libre mercado, y a todos los del mercado regulado. ¿Se puede ahorrar en electricidad con las nuevas tarifas de la luz?

Antes de aprender nuevos hábitos de consumo, que sin duda ayudarán a todo tipo de tarifas, conviene recordar que la bajada de precio esperada rara vez se verá fuera del mercado regulado. La OCU insiste en que la mayoría de compañías del mercado libre (fuera de PVPC) podrían tener subidas de hasta el 25%. Por ello, se recomienda la tarifa de mercado regulado.

¿Por qué ha cambiado la tarifa de la luz?

El objetivo de esta medida es doble. Por un lado, se busca desincentivar el consumo en horas pico, porque cuanto más horizontal sea la curva de demanda menos emisiones globales tiene el sistema, además de menos pérdidas energéticas, menor dependencia exterior y menor coste del sistema eléctrico. Esto se traducirá en ahorros para todos, aunque a largo plazo.

El segundo objetivo es que los consumos pasen a formar una parte más importante de la factura, porque es el consumo y no la potencia lo que más impacto ambiental tiene. La potencia (medida en kW) solo incide en la capacidad de consumo, pero no en el consumo en sí, que se mide en kWh y es un indicador de impacto ambiental por sí mismo.

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Arriba puede verse un calendario semanal, editable e imprimible aquí, con los nuevos horarios de los peajes de acceso. Es útil para gestionar los eventos semanales y organizar el día a día al introducir hábitos de ahorro. La lista a continuación muestra muchos de estos hábitos. Aunque no todos sean viables para todos los usuarios, la mayoría sí lo será para una gran proporción.

El grueso de las medidas consiste en el traslado de tanto consumo como sea posible a franjas que no sean pico. Según la OCU, “desplazar el consumo de los principales electrodomésticos desde las horas punta hasta las horas llana o valle puede suponer 130 euros de ahorro anual en la factura eléctrica”.

El lavavajillas puede encenderse a las 00.00

Uno de los hábitos más fáciles de implementar es trasladar el encendido del lavavajillas a las doce de la noche, momento en que empieza el periodo valle. La vajilla se lavará igual de bien independientemente de la hora, y a diferencia de la ropa de la lavadora no es necesario sacarla al terminar.

Eso sí, conviene preguntar a los vecinos si escuchan algún ruido. La mayoría de lavavajillas modernos ha reducido considerablemente el estrépito, pero en viviendas de baja calidad con ‘paredes de papel’ esto puede ser una molestia y fuente de conflicto.

Si hace demasiado ruido, la alternativa más asequible es a las 8 de la mañana o las 10 de la noche. Y si las 22 horas es el mejor horario para ti, los viernes puedes pasar el lavavajillas a la mañana del sábado. Como nota, el lavavajillas representa casi el 4% del consumo total, según IDAE.

La lavadora, electrodoméstico de gestión compleja

La lavadora es un electrodoméstico indispensable, y de los que más consumen: cerca del 7,3% del gasto total en electricidad de las viviendas. Más que el horno (5%) aunque menos que el frigorífico (19%). Prescindir de ella desde luego no es una opción porque ahorra varias horas diarias de trabajo doméstico. Fue una de las primeras automatizaciones en el hogar.

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Una forma interesante de reducir este consumo es usar la lavadora únicamente los sábados y domingos, ambos en tarifa valle, poniendo varias cargas cada mañana y aprovechando el día para que se sequen al aire libre. Esto ya lo hace mucha gente, que aprovecha el tiempo de lavadora para limpiar la casa.

Como apunte, el uso de la secadora (o función de secadora en la lavadora) consume el 2% de energía de las viviendas. Si se puede, conviene usar el calor del aire para secar. Adquirir un tendedero para interior, con un coste estimado de 10 euros, puede suponer un ahorro enorme a largo plazo al no usar la secadora.

Las familias pequeñas podrán hacer un uso intensivo de la cuerda de tender durante el fin de semana, pero las grandes lo tendrán más complicado. Para ellas hay varias alternativas: o bien usar la secadora en hora valle, justo tras la lavadora, o bien programar la lavadora para que termine al despertar los días de diario. Por ejemplo, que funcione de 7 a 8 de la mañana.

De nuevo, esta última opción está condicionada a la molestia que se pueda ocasionar a los vecinos, o a si disponemos de lavadora programable. Pero incluso si no, los españoles tienden a levantarse entre las 6 y las 9 en días laborables, y suelen estar una hora activos en casa antes de acudir al trabajo, de modo que la mayoría puede levantarse, poner la lavadora y tenderla, antes de salir de casa.

Como último punto, es frecuente que durante la semana se opte por lavadoras de ciclo corto (15 minutos) tras venir del gimnasio o del trabajo. Si el motivo para ponerlas es la falta de prendas, adquirir más ropa (que podrá usarse durante más años) puede ser considerado una inversión en sostenibilidad a futuro. Por ejemplo, en lugar de tener tres camisetas para gimnasio, contar con seis. No afectará a su durabilidad pero evitará poner lavadoras ‘caras’ con un coste energético por prenda limpia altísimo.

El termo de agua, mejor calentarlo por la noche

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A diferencia del frigorífico, que es necesario conectarlo a la red todo el día, el termo del agua puede apagarse sin problema. De hecho, tenerlo siempre encendido y calentando agua supone un gasto de varios euros al mes (puede que hasta 5 euros según el tamaño del termo) porque estará continuamente calentando agua que se enfría cada pocas horas. Una pérdida de dinero.

Lo óptimo es encenderlo antes de usarlo, aunque a menudo calentar el agua puede ‘pisar’ el peaje de acceso eléctrico más caro. Para evitarlo, un truco es activarlo al irse a la cama o programarlo para que se encienda entre las 12 de la noche y las 8 de la mañana. Si tarda X horas en calentar el agua, por ejemplo 2, el óptimo estará a las 8 ? X, en el ejemplo a las 6.

Si no nos duchamos por la mañana y lo hacemos por la tarde o noche, perderemos un poco de energía. Pero se compensará el gasto con el ahorro económico del consumo en valle, y en impacto ambiental con evitar cargar la red eléctrica en horas punta.

Cuándo y cómo poner el aire acondicionado

El aire acondicionado supone un consumo notable pese a su eficiencia, aunque hay modos de minimizarlo mucho con algunos consejos. Para empezar, intentar no encenderlo de 10 a 14 horas o de 18 a 22 horas. Cerrar las ventanas de la casa antes de las 9 de la mañana puede ayudar a enfriarla con una ráfaga de aire de una hora, y así evitar ponerlo durante las cuatro horas siguientes. Y lo mismo a partir de las 2 de la tarde, cuando entramos en el tramo llano. Recordemos:

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Por descontado, ayudan consejos de bioclimática básica como estos:

  1. Instalar toldo siempre que sea viable, y no solo cubriendo las ventanas. Si la irradiancia solar no llega al inmueble, este no se calienta tanto. La amortización en unos años está asegurada.
  2. Usar antes el ventilador de techo que el aire acondicionado. Aumenta la transferencia de calor entre el cuerpo y el aire de la casa. De nuevo, se amortiza solo porque retrasa el uso del aire acondicionado.
  3. Si aun así toca recurrir al aire acondicionado, mejor no apagar el ventilador. La eficiencia combinada es muchísimo mayor. Tampoco conviene retirar el toldo, ya que los tres elementos combinados producen mayor confort.

Una forma inteligente de saber en qué momento del día cerrar las ventanas consiste en mirar cada cierto tiempo un termómetro, sin volverse loco por los datos. Si este empieza a subir en algún momento, es hora de cerrar. Además, se recomienda adaptar la vestimenta a la temperatura, y no al revés. En verano, mejor poca ropa o ropa fresca. En invierno, lo opuesto.

Cuándo poner la calefacción en invierno

Para los que tienen calefacción por combustibles fósiles, este punto aportará poco. Pero para quienes calienten su casa con aerotermia (aire acondicionado), se aconseja no encenderla en momentos pico. De 10 a 14 horas y de 18 a 22 horas, mejor reducir el uso de estos dispositivos. Algunos termostatos permiten programar horarios. Si no es el caso, una alarma puede ser un sustituto.

Tanto para aire acondicionado como para calefacción, conviene zonificar la vivienda y climatizar solo las estancias ocupadas. El ahorro de esto último puede rondar fácilmente el 50% del consumo en climatización, que por cierto es de los más elevados de la casa.

Además, se desaconseja bajo todo punto de vista calentar con un radiador eléctrico, dado que su consumo por caloría aportada es tres veces mayor que el de un split. Sí, un aparato de climatización puede costar seis veces más que un radiador, pero consume tres veces menos durante toda su vida útil.

Organizar las comidas y los periodos para cocinar

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Una de las actividades que más impacto podría tener en el consumo de energía doméstico es cocinar antes de la ‘hora de comer’ o antes de la ‘hora de cenar’, horario que coincide con los tramos pico. Por supuesto, hay alternativas en la cocina, empezando por priorizar comidas frías como ensaladas, o cocina de bajo consumo como pueda ser al vapor, en olla a presión o a la plancha, frente a fritos y comida de puchero en olla tradicional.

Aunque ahora hay una moda llamada batch cooking, lo cierto es que hace décadas que muchas familias cocinan la tarde del domingo para disponer de más tiempo a lo largo de la semana. Cocinar muchos platos a la vez para preparar tuppers que refrigerar o cocinar suele ser bastante más barato que cocinar uno o dos platos cada vez. Especialmente en preparados de puchero: cocinar lentejas para ocho personas congelando seis platos supone un ahorro enorme.

Aun así, hay quien prefiere cocinar y luego comer. Para ellos, los ‘trucos’ son los clásicos de evitar la olla abierta (en favor de la exprés), o sustituir las recetas de horno por las de microondas o en la cocina de inducción. El horno es uno de los electrodomésticos que más consume en potencia porque usa un mecanismo muy ineficaz para calentar la comida.

Por último, si cabe la posibilidad de cocinar pasadas las 2 para comer a las 3 de la tarde, como puede ocurrir en caso de teletrabajadores con horario flexible, es posible que plantear un cambio de horarios tenga sentido para algunas personas. La ‘hora de comer’ es un convenio, no una verdad inmutable.

Cargar los dispositivos móviles de noche

En casa se usan muchos dispositivos electrónicos que consumen electricidad pero funcionan con baterías. Ordenadores portátiles, tablets, teléfonos móviles, pulseras, etc. Además, existen lámparas y sistemas de iluminación que funcionan con pilas, como es el caso de algunas videoconsolas, de altavoces bluetooth, herramientas o cepillos de dientes, por poner algunos ejemplos.

Desplazar la carga de todos estos dispositivos a la noche puede suponer, en global, un ahorro notable. Por descontado, el ahorro por cada uno de ellos es ínfimo, y solo agrupados se notará en la factura. Tampoco es mala idea, aunque esto implica cambio de cableado, apagar los interruptores de algunas zonas de la vivienda para evitar el consumo fantasma. Este es muy real, y cobra importancia cuando sube el precio del kWh.

Bajar la potencia contratada

Dentro de unos meses será obligatorio que la compañía eléctrica incluya en la factura mensual cuál es el pico de potencia por cada tramo. Esto va a venir muy bien a los consumidores porque podrán elegir contratar dos potencias diferentes. Dicho de otra forma: los consumidores tendrán datos fiables para contratar en cada tramo la potencia que necesitan.

Muchos usuarios de la red tienen tarifas muy por encima de sus necesidades. Una vivienda de cuatro personas (dos adultos y dos hijos) suele tener bastante con 3,3 kW. En casos puntuales se recomiendan potencias algo más altas, como entre 3,45kW y 4,6kW, pero rarísima vez más. 4,6 kW suele implicar tener encendidos casi todos los electrodomésticos ‘a la vez’, algo muy infrecuente.

Una forma de calcular la potencia máxima necesaria es ver en qué momento del día hay más objetos encendidos, e ir sumando sus potencias consumidas. Como ejemplo se da la siguiente tabla de potencias estimadas:

potencia estimada por electrodomestico

Como ejemplo, una vivienda que suela tener encendida la lavadora al tiempo que la calefacción y que la vitrocerámica tendrá un consumo máximo de unos 4,2 kW (se ha sumado también el frigorífico). Y eso suponiendo que todos los fuegos están en marcha, la lavadora es con agua caliente, la calefacción por aire está a tope, y que todos los objetos son particularmente ineficientes.

Existen muchas formas de generar hábitos de ahorro, que con este cambio en el precio de la electricidad por fin se alinean con los hábitos sostenibles. Sin embargo, conviene destacar que no poder llegar a cumplir todos los hábitos (o la mitad) no tiene nada de malo. No todo el mundo tiene la capacidad temporal como para organizar su semana por adelantado.

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Imágenes | iStock/pishit, iStock/digitalgenetics, iStock/brizmaker, iStock/Qwart

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