La NASA te necesita para pasar 60 días en la cama

¿Pasarías 60 días en la cama a cambio de 16.500 euros?

Fuente: Centro Aeroespacial Alemán

Cada vez que nos suena el despertador a las 7 de la mañana nuestra mente se pregunta a sí misma por qué no podemos vivir de forma perpetua dentro de la cama. El calor de las sábanas, la comodidad del colchón… son muchos los alicientes que nos ofrece este maravilloso mueble para dedicarle horas y horas pero, para tristeza de muchos, la vida continúa fuera y no tenemos más remedio que luchar contra los deseos de nuestro cuerpo y abandonar nuestro particular nido. Eso sí, también existe la posibilidad de ponernos al servicio de la NASA que, en colaboración con la Agencia Aeroespacial Alemana y la Agencia Espacial Europea, solicita 12 voluntarias que pasen 60 días tumbadas en una cama con una inclinación de 6 grados hacia abajo a cambio de 16.500 euros. ¿Eres tú la persona que están buscando?

La NASA necesita tu reposo

Muchos os preguntaréis por qué los científicos de la NASA se empeñan en estudiar de forma tan detenida una, aparentemente, aburrida estancia en la cama. El motivo no es otro que el de conocer cómo el cuerpo humano se adapta a la ingravidez. Los expertos monitorizan distintas variables como la presión arterial, la frecuencia cardíaca, la absorción de nutrientes, el gasto de energía, la masa ósea y el humor de los voluntarios para alcanzar conclusiones. Además, que nadie crea que por estar en la cama tendrá la oportunidad de pasar los días viendo Netflix en compañía de una pizza o una hamburguesa, de eso nada. La dieta de los participantes está más que controlada, lo sentimos.

Los resultados obtenidos tras este experimento permiten idear medidas que ayudarán a los astronautas en misiones espaciales, así como a las personas postradas en una cama de forma permanente a causa de alguna dolencia o accidente.

Fuente: Centro Aeroespacial Alemán

Doce hombres comenzaron el experimento el pasado mes de marzo, por lo que, ahora se necesitan 12 mujeres cuyas pruebas darán comienzo en septiembre. Los requisitos son bastante claros: tener entre 24 y 55 años, no fumar y gozar de buena salud, medir entre 153 y 190 cm y poseer un índice de masa corporal situado entre los 19 y 30 kg/m2. ¡Ah, que no se nos olvide! Tal y como recoge la web del Centro Aeroespacial Alemán, es muy pero que muy importante que las voluntarias hablen alemán así que si estáis interesadas y no domináis esta lengua ya podéis dar un curso intensivo.

Los preparativos comienzan un mes antes de que empiece el periodo de cama y, una vez finalizado el mismo, es necesario que los voluntarios se sometan a una rehabilitación controlada por expertos. Además, que nadie piense que la NASA abandona a sus colaboradores ya que, una vez finalizada la experiencia, tendrán que acudir a cuatro consultas de seguimiento, a los 14 días, tres meses, un año y dos años.

Alcanza tus metas

Aunque de primeras nos pueda parecer una experiencia maravillosa, el aburrimiento y el cansancio hacen mella en los voluntarios por lo que, tal y como afirma la NASA en un comunicado publicado en su página web, “se anima a los participantes a que se fijen una meta, como aprender un nuevo idioma o tomar una clase en línea. Se permite la visita de familiares y amigos, lo que puede ofrecer una distracción bienvenida”. Está claro que uno nunca sabe en qué circunstancias va a alcanzar sus propósitos.

Fuente: NASA

A pesar de pasarse 60 días acostados, los voluntarios deben realizar las tareas cotidianas que todos incluimos en nuestro día a día. Ducharse, vestirse, comer o hacer ejercicio son actividades que ayudarán a los participantes a no seguir con atención todos y cada uno de los movimientos de las manecillas del reloj. Y ya lo avisa la NASA, aunque en condiciones normales son acciones que podemos hacer rápidamente, la cosa cambia bastante cuando estás tumbado así que mejor tomarse su tiempo.

Los efectos de la ingravidez

Tal y como afirma la NASA en su web, la falta de gravedad hace que el flujo sanguíneo se redistribuya en mayor cantidad hacia la cabeza de los astronautas, evitando así su camino natural hacia las piernas. Esto es lo que se conoce como “síndrome de cabeza hinchada y patas de ave”. El objetivo de los investigadores no es otro que estudiar este cambio de fluidos y la pérdida de masa ósea y muscular que experimenta el cuerpo ante la ingravidez.

Fuente: Centro Aeroespacial Alemán

El motivo principal que anima a determinadas personas a participar en este experimento no es, normalmente, el de trabajar en posición horizontal. Tal y como afirma la NASA, “su motivación puede ser por razones personales o científicas. Muchos participantes quieren hacer su parte para apoyar los viajes espaciales”. Ya sabéis, si estáis comprometidos con la carrera espacial y queréis experimentar los efectos de la falta de gravedad, esta puede ser la oportunidad que estábais esperando. Eso sí, que nadie se olvide de hablar en alemán, por favor.

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