Cuando tu vida depende de la electricidad

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Tres cuartas partes del consumo de energía siguen proviniendo de combustibles, fósiles o no. Sin embargo, la humanidad es cada vez más electrodependiente. Ahora la electricidad alimenta el cepillo de dientes, la escoba robotizada o la máquina de clima. Y, en algunos casos, mantiene con vida a enfermos crónicos.

Como si de un Iron Man moderno se tratase —este superhéroe dependía de un electroimán incrustado en su pecho— los electrodependientes de hoy son pacientes necesitados del suministro eléctrico no solo para desempeñar sus vidas con autonomía, sino para poder vivirlas. ¿Qué ocurre con ellos cuando la luz no deja de subir de precio?

¿Quiénes son los electrodependientes?

Aunque en una aproximación más abierta toda la gente es electrodependientes (porque nadie puede llevar una vida normal sin hacer uso de la electricidad), estas personas precisan del fluido eléctrico para seguir vivos y realizar funciones deterioradas como respirar, filtrar sangre o aspirar secreciones.

El Gobierno argentino, uno de los primeros en regular la seguridad eléctrica para electrodependientes, define la electrodependencia como “la condición de las personas que requieren de un suministro eléctrico constante y en niveles de tensión adecuados para alimentar el equipamiento que, por prescripción médica, les resulta imprescindible para vivir”.

A través de una normativa algo más humana en lo que respecta a vivir con dignidad, y que tiene en cuenta cierto nivel de calidad de vida, el Gobierno chileno estableció como condición de electrodependiente que “no estar conectado implica poner en riesgo la salud del paciente”. Son pequeños pasos para visibilizar este problema.

Algunos ejemplos de electrodependientes

Que se vaya la luz es una molestia para la mayoría, pero una tragedia para muchos. Hace tres años, quien escribe estas líneas tuvo que conducir varios kilómetros al hospital más cercano con una vecina en estado crítico. ¿El motivo? El aparato de oxígeno del que dependía funcionaba con electricidad, y había un apagón. A pesar de lo traumático, fue un caso leve de electrodependencia.

Algunos enfermos avanzados de ELA, alzhéimer u osteoartritis necesitan un ventilador mecánico para respirar. A diferencia de la máquina de oxígeno, que facilita la entrada de O₂ a los pulmones, los ventiladores mecánicos hacen de pulmones (más concretamente, de diafragma, el músculo cuya contracción expande los pulmones y succiona el aire). Sin fluido eléctrico, dejan de respirar. Es el caso de Enric, electrodependiente con distrofia muscular de Duchenne.

Otros electrodependientes tienen algo más de margen porque los cortes de luz son menos críticos en el corto plazo. Es el ejemplo de las personas que deben estar muchas horas al día conectadas a una máquina de diálisis que limpie su sangre. La interrupción puntual del suministro puede ser molesta, pero no morirán sin una hora de energía.

Dicho esto, si los cortes son frecuentes la integridad física empieza a resentirse, como le pasó a Amanda, una niña argentina cuya cardiopatía congénita afectó a sus riñones y necesita 11 horas de diálisis diarias. Debido a la presión pública de su caso, su suministradora les dio una solución frente a cortes. No todos tienen esa suerte.

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David Vetter, ‘niño burbuja’ cuya inmunodeficiencia exigía de un complejo entorno blindado y altamente electrificado para poder sobrevivir / Michelle Goebel (Wikimedia Commons)

Electrodependientes y el precio de la electricidad

Durante un 2021 con un precio de la electricidad batiendo récords históricos cada semana, los electrodependientes son de los colectivos más afectados. En el momento de escribir estas líneas (lunes 27 de diciembre), el precio es de 96,08 euros/MWh, cuando un año antes se pagaba 43,42 euros/MWh. A diferencia del resto de las personas, para ellos existe un consumo mínimo que simplemente no pueden obviar.

Los electrodependientes pueden, como cualquiera, ahorrar electricidad en algunos hábitos ‘convencionales’. Sin embargo, para ellos existe un consumo medido en kWh que se suma al término fijo de la factura y sin el cual su vida se apaga. Literalmente. Si la energía duplica, triplica o decuplica su precio, no tendrán otro remedio que seguir abonando las crecientes tarifas.

¿Existen leyes que protejan a los electrodependientes?

En España aún no existe una tarifa especial para electrodependientes, aunque sí se están analizando varias posibilidades. Una es la de modificar la Ley 24/2013 del Sector eléctrico para que los electrodependientes y personas con enfermedades crónicas puedan acceder a energía sin coste, o a coste reducido. La otra es incluir a los electrodependientes como beneficiarios del bono social eléctrico.

Es importante destacar que los enfermos no solo requieren electricidad para funciones básicas como respirar o limpiar sus pulmones. Actos autónomos como la regulación de la temperatura corporal, que exige poner el climatizador las 24 horas del día, o la movilidad mínima necesaria para mover la sangre, para la que se necesitan camas móviles con actuadores, son imprescindibles para ellos.

En Argentina o Chile sí existe regulación que protege a los electrodependientes. Aunque con diferencias significativas en definición, alcances y coberturas, ambos países permiten el registro de electrodependientes para que sus compañías suministradoras les hagan un necesario descuento en el coste del suministro eléctrico.

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Imágenes | Sharon McCutcheon, Michelle Goebel

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