Armas impresas en 3D: un problema creciente en EEUU y Europa

Imprimir armas en 3D ya es demasiado fácil y peligroso

armas 3DEl pasado 7 de marzo la policía de Filadelfia (Estados Unidos) irrumpió en la casa de Najaye Davis, de 19 años. Dentro encontró tres pistolas sin registrar, 8600 $ en efectivo, cargadores y más de mil cartuchos de munición. Lo mismo fue hallado en las viviendas de otros cuatro jóvenes ya controlados por las autoridades. Todos fueron arrestados y acusados ​​de fabricar armas de plástico utilizando modelos descargados de internet e impresoras 3D. Estas armas estarían destinadas a la venta.

La preocupación sobre las armas impresas en 3D en Estados Unidos ha aumentado durante el último año. En muchos estados, los demócratas han informado del crecimiento exponencial de las ventas de componentes plásticos para armas de fuego. Estas armas son particularmente peligrosas porque no pueden ser rastreadas por las fuerzas del orden. De hecho, les falta el número de serie en el receptor; en concreto, la parte que se fabrica con una impresora 3D. El Giffords Law Center, que se ocupa de prevenir la violencia armada, señaló que es imposible estimar el número real de personas poseedoras de estas armas fantasma.

El problema existe también en Europa. El 9 de octubre de 2019, en la localidad alemana de Halle, al norte de Leipzig, Stephan Balliet, de 27 años, llevó a cabo un ataque a la sinagoga local. Lo hizo armado con una pistola, un rifle y un porta municiones. Algunos componentes habían sido creados a partir de archivos descargados de internet y una impresora 3D. Balliet fue detenido y su acción terminó con dos víctimas. El autor del atentado, que filmó y retransmitió en directo el tiroteo, dijo que uno de sus objetivos era «probar la viabilidad de las armas improvisadas».

impresoras 3D

El auge de las armas impresas en 3D

Todo comenzó en 2013, en Estados Unidos. El texano Cody Wilson, de 25 años, fabricó un prototipo de pistola impresa en 3D de plástico llamada Liberator. El proyecto se distribuyó de forma gratuita en línea. En los dos días en los que estuvo disponible, el archivo fue descargado más de 100.000 veces. No solo en Estados Unidos, sino también en Europa, sobre todo en España, Alemania y Gran Bretaña. El Departamento de Estado de Estados Unidos solicitó y consiguió la eliminación de los archivos por violar la ley de exportación de armas. Sin embargo, el proyecto y sus instrucciones ya habían circulado por todo el mundo.

A partir de 2018, las armas impresas en 3D salieron del nicho al que habían sido relegadas. Wilson demandó al Departamento de Estado de Estados Unidos que los archivos de su proyecto se pudieran compartir en línea sin restricciones. La administración del expresidente Donald Trump llegó entonces a un acuerdo con Wilson y sus planes reaparecieron. Después de una nueva remoción por parte de un tribunal, los archivos volvieron a publicarse la primavera pasada. Con motivo del lanzamiento de DefCad, una enorme biblioteca en línea de pago para proyectos descargables, disponible solo en Estados Unidos. Un Netflix de las armas caseras.

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Una escopeta semiautomática por 350 $

En marzo de 2020, las armas impresas en 3D dieron un salto de calidad. Fue por el lanzamiento del proyecto de un rifle semiautomático casero. Era el Fgc-9, que significa ‘Fuck gun control 9 mm’. La mayor parte del arma está impresa en 3D, mientras que los escasos componentes metálicos que necesita se pueden encontrar en línea. En total, la construcción de un rifle de este tipo cuesta unos 350 $. De estos, menos de 250 $ sirven para comprar una impresora 3D china, las más baratas, y unas pocas decenas para los polímeros utilizados.

Un modelo similar de rifle comprado en armería, como el AR-15, costaría al menos el doble. Según escriben los expertos australianos del Armament Research Services (Ares) en un informe sobre armas 3D: “Es muy probable que el Fgc-9 sea el primero de una nueva ola de proyectos de armas de fuego imprimibles en 3D de bajo coste«.

Se han reducido las barreras de acceso a esta tecnología. Cualquiera puede crear armas de plástico de forma barata, funcionales y mortíferas, directamente en su hogar y en tan solo unos días. Todo sin que el arma pueda ser rastreada, excepto por un detector de metales, al no tener número de serie. Por todo esto, las armas impresas en 3D son una de las principales preocupaciones del nuevo presidente de Estados Unidos, Joe Biden.

El presidente demócrata pretende regular la venta y el uso de todas las armas de fuego. Y un párrafo en particular de su programa está dedicado a las armas impresas en 3D. La nueva administración quiere aprobar una ley que obligue a los compradores de kits de armas o proyectos en 3D a pasar un control federal de antecedentes. Algo que puede ser de muy difícil aplicación.

Una red internacional

Solo ocho estados de Estados Unidos cuentan con una ley que penaliza la distribución de instrucciones para la impresión de armas en 3D. Otras regiones están tratando de aprobar normas que restrinjan la venta, el transporte y la posesión de un receptor de arma de fuego sin número de serie. En Delaware, en particular, se está intentando criminalizar la fabricación y distribución de armas hechas con impresoras 3D. Y también la difusión de los diseños para su fabricación, cuya detención fue declarada ilegal en enero por Singapur.

Los defensores de las armas impresas en 3D, mientras tanto, continúan congregándose en Deterrence Dispensed. Una red internacional que lucha para que las armas impresas en 3D sean accesibles a todo el mundo. En esta plataforma se intercambia información para la mejora de los modelos. La web estaba alojada en la aplicación Keybase, donde llegó a los 27.000 miembros. Sin embargo, el grupo se vio obligado a mudarse a mediados de enero después de que Zoom comprara la aplicación.

Los defensores de la posesión de armas ahora acuden en masa a otras plataformas, como Matrix y Rocketcat. Hay varios aficionados que también publican en Twitter y más de uno incluso brinda tutoriales en TikTok. Esta comunidad defiende la creencia de que poseer un arma es un derecho humano. Según ellos, cada individuo debe poder defenderse del monopolio estatal del uso de la fuerza. Quien construya un arma impresa en 3D, para estos grupos, estaría en este sentido protegiendo su libertad de expresión. Hay un buen documental, del periodista británico Jake Hanrahan, titulado ‘Plastic Defense’, que narra el fenómeno. Está claro que las armas impresas en 3D han llegado para quedarse y habrá que encontrar una forma de controlar a quienes las poseen.

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Imágenes | Timothy Dykes/Unsplash, Max Kleinen/Unsplash, ZMorph All-in-One 3D Printers/Unsplash

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