¿Qué es Parler? La red social de los seguidores más radicales de Trump

¿Qué es Parler? La red social de los seguidores más radicales de Trump

ParlerParler es una red social donde la moderación del contenido es muy leve o inexistente. Es por ello que se ha convertido en el último recurso para todos aquellos usuarios que, en algún momento de su vida online, han sido expulsados de Facebook, Twitter o Instagram. Con esta selección tan exclusiva, no es de extrañar que esté llena de neonazis, teóricos de la conspiración y adeptos de la teoría de QAnon sobre los pedófilos satanistas que controlarían el mundo. Y de partidarios de Donald Trump.

En realidad, deberíamos hablar en pasado, porque Parler ha sido vetada. El lunes 11 de enero, Amazon desactivó los servidores que la alojaban. La empresa justificó la decisión explicando que la red social no moderaba adecuadamente los contenidos. El día anterior, Apple y Google la habían eliminado de sus tiendas online. Parler fue la plataforma utilizada para organizar el asalto del 6 de enero al Capitolio de Estados Unidos.

Donald Trump pasará a la historia como el primer presidente desde 1932 capaz de perder la reelección, la Cámara y el Senado de una sola vez. Y también será el primer presidente de una democracia occidental en ser bloqueado por varias plataformas digitales por considerarse peligroso para la democracia. Twitter, Facebook e Instagram, de hecho, suspendieron hace unos días las cuentas de Trump, quien declaró su intención de emigrar a Parler. Pero no llegó a tiempo.

Tras la desactivación de la plataforma, su fundador, John Matze, dijo que Parler estaría fuera de línea durante una semana antes de encontrar un nuevo servidor. El lunes 10, sin embargo, se vio obligado a admitir que la ausencia podría durar más de lo esperado. Matze, en una entrevista telefónica con ‘Fox News‘, acusó a Apple y Amazon de colaborar «para reprimir la libertad de expresión”.

¿Qué es Parler?

Poco antes del cierre, varios líderes políticos, incluidos muchos europeos que veían a Trump como un referente, habían anunciado que le seguirían en Parler. Desde hace varios años, de hecho, políticos e influencers de extrema derecha acusan de censura a las redes sociales tradicionales. La recién caída red social, que existe desde 2018, se anuncia como una plataforma libre y con reglas de moderación más suaves. La frase en la pantalla de inicio es: «Lea las noticias, hable libremente”.

Al garantizar una casi total ausencia del moderación, Parler atrajo a todos los expulsados de las otras plataformas. La web duplicó sus participantes en el período previo a las elecciones estadounidenses. Pasó de cuatro millones y medio a ocho millones solo en noviembre, hasta los 15 millones tocados antes de la puesta offline. La distancia con Twitter (330 millones de usuarios activos mensuales) sigue siendo sidérea, pero el crecimiento ha sido impetuoso.

Hasta principios de 2020, la base de usuarios de Parler era muy pequeña. Además, tuvo que lidiar con la competencia de otras plataformas, en particular, Gab, que alberga a ideólogos y grupos de derecha radical desde hace mucho más tiempo. Entre estos, Robert Bowers, autor de la masacre en la sinagoga de Pittsburgh, o varios miembros del Klu Klux Klan.

Parler adoptó un enfoque diferente, construyendo su reputación entre los conservadores a través de un puñado de miembros de alto perfil. En particular, destacan Brad Parscale (ex consejero de Trump), Candace Owens (intelectual soberanista) y Ted Cruz (senador republicano). Este último anunció su adhesión en un vídeo, explicando que: «Twitter, Facebook, Google o YouTube son algunos de los sitios más visitados del mundo y utilizan este poder para callar a los conservadores y llevar a cabo su agenda propia de una izquierda radical».

Una red social sin moderación

En la semana en la que el inquilino de la Casa Blanca perdió las elecciones, según datos de Sensor Tower, la aplicación pasó del puesto 1.023 entre las más descargadas de la tienda de Apple al primer lugar. Parler tiene una estructura muy similar a la de Twitter. Puedes decidir a quién seguir, publicar fotos y los posts pueden tener hasta 1000 caracteres. Cambia el color de fondo: del azul de Twitter, al rojo de los republicanos. Y una flecha hacia arriba actúa como un corazón o un ‘me gusta’, similar a los upvotes en Reddit.

Parler afirma inspirarse en la famosa Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos de América: la ley que garantiza la libertad de expresión. Sin embargo, los administradores explican que no hay exactamente espacio para todos. Los contenidos relacionados con organizaciones terroristas, la pornografía infantil y la infracción de derechos de autor están prohibidos. Pero también obscenidades o indecencias, y tampoco se puede hacer propaganda al consumo de marihuana.

Cada usuario puede construir su propio feed, sin que los algoritmos impongan ningún tipo de contenido. Además, Parler decidió rechazar por completo el uso de moderadores. Su selección de los contenidos se basa en un ‘jurado comunitario’ formado por de 200 voluntarios que revisan las publicaciones señaladas por los usuarios y votan por su eliminación. Al igual que Tinder, Parler asigna una cuenta ‘verificada’ a los usuarios que confirman su identidad grabando un breve vídeo. Sin embargo, no impide que estos usuarios cambien sus nombres y se hagan pasar por otros. La publicidad invasiva también está muy presente.

¿Una amenaza real?

El ‘Wall Street Journal’ reveló que entre los patrocinadores de Parler también se encuentran Robert Mercer y su hija Rebekah. Los mismos que en los últimos años financiaron diversas causas y organizaciones conservadoras como Cambridge Analytica. Así que la reputación de la red social lleva tiempo siendo bastante mala. La última gota fue la presunta filtración de los datos como imágenes, localización e información confidencial de las cuentas, que podría haber ayudado al FBI a identificar a los asaltantes del Capitolio.

Los hechos se precipitaron después del ataque al Capitolio, cuando el portal se llenó de amenazas de muerte al vicepresidente Mike Pence. Pero también de usuarios celebrando la violencia y publicaciones que convocaban a una marcha armada sobre Washington para el próximo 19 de enero. El día antes de que Joe Biden preste juramento y sea investido como el 46.º presidente de los Estados Unidos.

Es evidente que el cierre, temporal o definitivo, de Parler no resuelve el problema general de la polarización y degeneración del discurso público. Tampoco es una solución al caso específico de los seguidores más agitados de Donald Trump. Al presidente en funciones, de hecho, le bastaría con abrir su propio canal online para decir lo que quiera a sus 88 millones de seguidores.

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Imágenes | Mercatornet

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