¿Qué es un burofax? Ha llegado el momento de descubrirlo

¿Qué es un burofax? Ha llegado el momento de descubrirlo

burofax¿Qué es exactamente un burofax? Seguramente esta lacerante pregunta no te habrá dejado dormir durante varias noches. No te preocupes, nos ha pasado a todos. A continuación, encontrarás las respuestas a muchas de tus dudas más inconfesables.

Llega un momento en la vida de todos, en el que alguien te dice: «Sería mejor enviar un burofax«. En ese instante, entiendes que ha llegado la hora de madurar. Frente a lo desconocido, lo esencial es simular seguridad. No dejes que tu interlocutor entienda que no tienes ni idea de lo que te está diciendo. Es recomendable levantar las cejas y cumplir un ligero movimiento ondulante y vertical con la cabeza. Como si dijeras: “Por supuestísimo”.

Verás, el burofax “se utiliza para enviar de manera urgente y segura documentos que requieran de una entrega fehaciente, sirviendo de prueba frente a terceros, por lo que siempre se entrega bajo firma del destinatario”. Esta es la definición que se puede leer en la web de Correos. De hecho, se trata de una marca registrada de Correos de España. Pese a que el término se use frecuentemente como genérico. Y, por cierto, «fehaciente» significa «que hace fe, fidedigno».

En pocas palabras, el burofax es útil cuando es necesario registrar los efectos legales de haber enviado una comunicación. Sin que la otra parte pueda decir que no la recibió. El burofax sirve también de prueba ante un tribunal, a diferencia de la carta certificada o del fax. Acredita el texto, el emisor, el destinatario y la fecha de envío.
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¿Cuándo se usa un burofax?

El burofax es una herramienta muy utilizada en las diatribas entre vecinos. Si alguien se niega, por ejemplo, a pagar los gastos de la comunidad. O para comunicar un despido. Se usa también para enviar una solicitud para cobrar una deuda o darse de baja de un servicio. Y este último, en concreto, es el caso típico de cuando hay que forzar la interrupción de un contrato con una compañía telefónica.

En general, es una especie de ‘arma del fin del mundo’, porque a menudo llega al final de una secuencia de otros intentos fallidos. Cuando llamadas, emails, cartas certificadas o faxes no surten ningún efecto, entonces hay que pasarse al burofax. Es por eso que esta herramienta posee un aura un tanto siniestra y amenazante. Un poco como con las cartas de Hacienda, recibir o enviar un burofax siempre causa un pequeño escalofrío en la base del cuello. Significa que el asunto va en serio.

Su nombre suena a algo viejo y polvoriento, una mezcla muy poco seductora entre burocracia y fax. De hecho, el servicio nació en España como un envío de fax desde una oficina de Correos. Una opción que sigue disponible, aunque su entrega es domiciliar. Por tanto, no hace falta disponer de un número de fax para enviarlo, es suficiente con tener una dirección de correos.

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El burofax digital

Además de la versión clásica, ahora se ofrece la cómoda opción de enviar un burofax online, directamente desde casa a través de internet. Se puede hacer en una oficina virtual de Correos tras registrarse gratuitamente. El pago se lleva a cabo con tarjeta o por PayPal. Se envía un correo electrónico certificado, el cual emite un certificado digital con validez legal en el que se registra todo lo relacionado con la comunicación.

El valor probatorio del burofax digital frente a terceros es el mismo. Y es posible incluir hasta cien receptores, bien de manera manual o subiendo un archivo con los nombres y las direcciones de todos ellos. Una opción muy útil si se quiere enviar la comunicación a más personas al mismo tiempo. El burofax digital, además de suponer un notable ahorro de tiempo, reduce también los costes y permite un seguimiento en tiempo real de las comunicaciones.
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Precios y tiempos de entrega

Pese a que el burofax sea una marca registrada de Correos, desde 2013, varias empresas ofrecen este servicio. Entre ellas: Confirmsign, Seur, Signaturit y Evicertia, MRW o Notificad@s. Los precios pueden variar mucho, pero, en general, no es un servicio barato. Desde un mínimo de 7,62 euros (más 0,94 por cada página que se remita), se puede ascender a más de 26 euros, si se pide acuse de recibo y copia certificada. También influye si el destinatario es nacional o internacional.

Una de las ventajas del burofax es que es rápido. Se entrega en el mismo día o al día siguiente, con dos intentos de entrega. En concreto, cuando el envío se deposita en la oficina antes de las 13.00 horas y va dirigido a un destinatario residente en grandes poblaciones, llega en el mismo día. El resto de los envíos se recibe el siguiente día hábil por la mañana. Cuando la entrega es internacional, el plazo puede variar bastante, dependiendo del país.

¿Qué pasa si me hago ‘el sueco’ y rechazo un burofax? Pues, nada bueno. De hecho, los tribunales suelen interpretar el rehuso de un burofax como obra de mala fe, algo que complicaría las cosas en un supuesto juicio. Así que se acabaron la niñerías. Ya toca dar la cara. Podrás considerarte realmente adulto solo cuando hayas enviado o recibido un burofax.

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Imágenes | iStock

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