‘Pop it’: ¿puede el último juguete de moda combatir el estrés?

Están en todas partes y se dice que pueden ayudar a reducir el estrés. ¿Es así en realidad? 

Las redes sociales han demostrado en más de una ocasión su poder y su influencia para promover diferentes modas virales. A una de ellas, TikTok, le debemos la popularidad de uno de los juguetes del año entre los más pequeños de la casa: los Pop it. Su éxito ha crecido tanto que recuerda al que alcanzaron en su momento los spinners. Más allá de ser un juguete con el que entretenerse, entran dentro de la categoría de los fidget toys o juguetes antiestrés.

Aunque pensemos que se trata de un concepto nuevo, no es así. Mayte Moreno, psicóloga y responsable del centro de psicología Mentalis, lo explica: «Se recuperan periódicamente, solo que para adaptarlos y adecuarlos a los cánones del momento se ajusta la estética. Propongo un ejemplo antiguo que cumple la misma función. ¿Quién no ha disfrutado haciendo estallar esas burbujas de las bolsas protectoras acolchadas? No pasan de moda nunca».

Spinners: juguetes antiestrés

QUÉ SON LOS POP IT

Fabricados en plástico o silicona flexible, los Pop it incorporan unos círculos en cuyo interior existen pequeñas burbujas colocadas en filas y columnas que hay que hacer estallar. De este modo, cada vez que se aprietan, la cara que ‘manipulamos’ se aplana y se escucha un sonido que recuerda a un chasquido. Mientras, las burbujas que hemos hecho estallar aparecen nuevamente en la otra cara del juguete para que lo volvamos a repetir tantas veces como queramos.

Además, estos juguetes se caracterizan por estar disponibles en distintos colores y pueden adoptar tantas formas como imaginemos. Un cuadrado, un círculo, un unicornio, un corazón, una mariposa, un pie, una rana, un dinosaurio, un helado…  Al tacto, la sensación resulta agradable y un tanto adictiva. Tienen, por otro lado, un precio económico y se pueden adquirir en cualquier tienda o superficie comercial. Además, en plataformas como YouTube existen tutoriales que invitan a que los fabriquemos con diferentes materiales. Por ejemplo, encontraremos tutoriales en los canales INNOVA manualidades y Manualidades aPasos.

Para tratar la hiperactividad y manías

¿Qué suponen en realidad estos juguetes? ¿En qué se diferencian de uno normal? Alejandro Vera, psicólogo general sanitario, comenta que, en su caso, los pauta, por ejemplo, para problemas relacionados con manías (tirarse del pelo, morderse las uñas…). También para la hiperactividad, porque son una forma de canalizar el exceso de energía y la necesidad de movimiento. Aun así, advierte: «El problema es que se expongan como soluciones mágicas y definitivas, incluso como un sustituto de la psicoterapia cuando desde luego no lo es».

Otra aplicación sería para las personas que necesiten focalizar su atención en algo, es decir, como medida de distracción, e incluso a modo de tótems. «Hay algunos que son llaveros y puedes llevarlos contigo como elemento de seguridad. Suelo dárselos yo mismo a mis pacientes, de modo que ellos sepan que se lo ha dado su terapeuta. El mero hecho de verlos y saber que los llevan les recuerda el proceso que están siguiendo conmigo o que, de algún modo, estoy ahí», apunta. Existen otras aplicaciones relacionadas con el estímulo sensorial, por ejemplo, para personas con autismo, a las que les ayuda a activar uno o varios sentidos como la vista o el tacto.

La psicóloga Mayte Moreno centra su discurso en cómo funciona el estrés y el motivo por el cual estos juguetes aparentemente relajan. «Son distracciones, es decir, objetos que nos llevan a hacer algo que requiere que la mente desvíe su atención y pase del estímulo ansiógeno a otra cosa. Este ‘desvío’ es, en realidad, lo que nos relaja, no la conducta de apretar burbujas o el objeto en sí mismo. Ocurre algo parecido si nos ponemos a pintar un mandala o hacer un sudoku«, explica. Considera que, a pesar de hacernos sentir mejor porque distraen a la mente de lo que le preocupa y permiten centrarse en algo de manera muy focalizada, no gestionan el estrés. «En el momento en que se deje de jugar, si el estímulo ansiógeno no ha desaparecido, el estrés recobrará fuerza», sentencia.

LOS POP IT COMO RECURSO EDUCATIVO

La ‘fiebre’ por estos juguetes ha llegado a muchas aulas que los han incorporado y adaptado como recurso educativo. Otra opción es que las propias familias animen a sus hijos a que los utilicen para algo más que divertirse. Por ejemplo, Edufichas propone distintas actividades para trabajar las direcciones, la localidad espacial yo la conciencia fonológica, entre otros conceptos. Y el blog ‘En sus zapatos‘, firmado por Paula, maestra de Pedagogía Terapéutica, reúne cuatro ejercicios con los que profundizar en ciertas habilidades como la concentración, la atención, la motricidad fina y la memoria visual.

Pop it como recurso educativo

En YouTube contamos con videotutoriales como el de Luciana Giunchiglia para aprender y repasar las tablas de multiplicar. Mientras, en Instagram, la cuenta @la.clase.de.lore sugiere una versión especial del juego de mesa Trivial pero en versión Pop it para repasar matemáticas, lengua, sociales y naturales. Si preferís que los alumnos repasen la lectoescritura y las multiplicaciones, en la cuenta @Pizarradecolores se recogen varias sugerencias. 

En Nobbot | ¿Cómo eran tecnológicamente los juguetes de los 90?

Imágenes | Andrei Akushevich/iStock, Devolk/Pixabay,  Alexis/Pixabay y En sus zapatos

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